Al revisar la propuesta de Educación 2020, a sugerencia del colega Javier Couso, puedo decir que se trata de una iniciativa con buenas intenciones y propone dos metas generales: profesores competentes y directores competentes y con recursos.
Sin embargo, es necesario recordar el viejo adagio que reza que "el demonio se esconde en los detalles". ¿Cómo se define competencia docente? ¿cómo se define competencia del director? ¿cómo se mide cada una de ellas? ¿cuál es el nivel adecuado de recursos para cada escuela? ¿cómo se relacionan estas variables con el aprendizaje? Ninguna de estas preguntas es de fácil respuesta. De hecho, hay grandes debates académicos y de política educativa respecto de cada una de estas preguntas, y no han podido ser resueltas.
Para finalizar, la propuesta Educación 2020 presenta alguna ideas interesantes en las que será difícil ponerse de acuerdo. Pero es necesario rescatar que esta iniciativa muestra que cada vez más se están sumando más voluntades a la idea de reformar a fondo el sistema educativo de nuestro país.
Sin embargo, es necesario recordar el viejo adagio que reza que "el demonio se esconde en los detalles". ¿Cómo se define competencia docente? ¿cómo se define competencia del director? ¿cómo se mide cada una de ellas? ¿cuál es el nivel adecuado de recursos para cada escuela? ¿cómo se relacionan estas variables con el aprendizaje? Ninguna de estas preguntas es de fácil respuesta. De hecho, hay grandes debates académicos y de política educativa respecto de cada una de estas preguntas, y no han podido ser resueltas.
Para finalizar, la propuesta Educación 2020 presenta alguna ideas interesantes en las que será difícil ponerse de acuerdo. Pero es necesario rescatar que esta iniciativa muestra que cada vez más se están sumando más voluntades a la idea de reformar a fondo el sistema educativo de nuestro país.

Leave a comment