En una columna reciente en la revista Qué Pasa, Mario Waissbluth, comenta sobre los problemas de la calidad de la educación en Chile. Pone bajo la lupa la calidad de las carreras de pedagogía y también sostiene que el Estatuto Docente es un desastre mayor que el Transantiago.
A partir de
este articulo, se ha generado un debate en el pais.
Comparto su
punto sobre la expansión reciente de las carreras de pedagogía de baja
calidad. Aquí el mercado falla y
necesitamos una mayor regulación sobre la calidad de ellas. También se debería exigir, como hacen en
otros países, que profesores que trabajan en escuelas que reciben la subvención
(particular o municipal) tengan un titulo de una institución y carrera
acreditada. Otra manera de regular la
calidad de los docentes que trabajan en escuelas que reciben recursos del
Estado seria introducir una prueba obligatoria de competencias (como hacen en
muchos países industrializados).
Mientras
estoy de acuerdo con la necesidad de modificar el Estatuto Docente, no comparto
la urgencia que sugiere el profesor Waissbluth para eliminarlo. No hay ningún país industrializado que yo
sepa que NO tiene un estatuto docente. De
hecho, los mejores sistemas educacionales del mundo, Holanda, Finlanda, Suecia,
etc. cuentan con un estatuto docente. Tampoco
existe ninguna evidencia (en Chile u otros países) que un estatuto docente (más
o menos flexible) incide en el rendimiento escolar.
Es
importante recordar que se inicio el Estatuto Docente en Chile para mejorar la
gobernabilidad del sistema educacional después de 17 años de dictadura. No fue introducido para mejorar la calidad
de la educación.

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