Algo que solo un mal político en campaña puede afirmar es que en los últimos 18 años "no se ha hecho nada" para mejorar la Educación en este país. Se han hecho cientos de cosas. Y, como se comenta en este blog, se están haciendo muchas otras mientras escribo estas líneas. Se diría que atacamos el problema desde todos los flancos: la gestión de las escuelas, el financiamiento, la institucionalidad, el diseño curricular, la formación continua, la evaluación de desempeño y aprendizajes, y suma y sigue. Sin embargo, la sensación que prevalece en la opinión pública, es que siempre hay una causa de nuestros problemas en Educación, más remota todavía, que no está haciendo atacada. Ahora último, la causa primera que tiene más votos es la formación inicial docente. Pero basta que salga un programa para afrontar este fenómeno, para que resurjan las voces de causas aún anteriores a esa. Al revisar la prensa que reacciona al programa Inicia se lee que: antes que los programas de formación inicial, hay que arreglar la situación de los docentes para que haya incentivos para estudiar Educación; que antes que esto hay que lograr reclutar a los mejores estudiantes de E.Media para las carreras de Pedagogía; que antes de esto se debe tener claro el marco regulatorio de la educación pública o se debe reformular el Estatuto Docente; que antes de la formación inicial está la vocación por la Pedagogía (!)
No se trata de decir que las opiniones críticas no son valiosas, sino de develar este insistente recurso de andar buscando "la verdadera causa" del problema, cada vez más atrás. No nos haría mal hacer consenso y concentrar las energías en una apuesta (ojalá, la que ya tenemos articulada). Ni en Educación ni en ninguna otra área es productivo "inventar la rueda" cada semana. Corremos el serio peligro de ir devuelta a la semilla como Carpentier y encontrarnos con que hemos deconstruido y analizado de maravilla, pero de Educación de calidad, poco.
Soledad Concha
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