Hace un par de días nos enteramos por la prensa que un centenar de profesionales y técnicos fue becado por el gobierno para cursar estudios de postítulo en Canadá y que la mayoría está de regreso en nuestro país porque no poseía el nivel de inglés mínimo requerido para estudiar en América del Norte.
La pregunta que cabe hacerse frente a esta situación inaceptable y propia de una comedia es cuáles fueron los criterios utilizados para la asignación de los beneficios. La verdad el papelón que está haciendo el gobierno en la materia deja bastante que desear. Por si fuera poco se viene anunciando hace varias semanas que se adjudicará en el breve plazo un total de 2.500 becas para cursar estudios de postgrado en Nueva Zelandia y Australia. Luego cabe preguntarse si el país dispone de una cantidad de profesionales altamente capacitados para hacer uso de dicho beneficio y si las universidades en dichos países disponen de suficientes programas de postgrado de calidad que efectivamente respondan a los requerimientos de nuestra sociedad y que sean capaces de albergar a los futuros 2.500 becarios. Del mismo modo, cabe cuestionarse si existe absoluta claridad de las áreas del conocimiento que son más críticas para el país en términos de formación de capital humano altamente especializado.
A propósito de lo anterior el gobierno anunció hace poco más de un mes que el sistema de becas estaría en condiciones de asignar y financiar un total de 30.000 beneficios en el plazo de cinco años. Lamentablemente, no existe una evaluación de los distintos programas de gobierno (CONICYT, MIDEPLAN, MECESUP) que asignan becas para cursar estudios de postgrado acerca del nivel de reinserción y de retorno de los profesionales que han obtenido alguna beca gubernamental. Tampoco existe una evaluación integral que aglutine a los tres programas antes mencionados.
Luego surgen varias interrogantes que entiendo no tienen respuesta respecto del "plan quinquenal" que maneja el gobierno: a) en que áreas del conocimiento se distribuirán los beneficios; b) qué instituciones y países tendrán prioridad al momento de asignarse los beneficios; c) cómo se compatibiliza este "plan quinquenal" con la renovación de las plantas de las universidades para lo cual sabemos no hay recursos, etc, etc.
La verdad el panorama no es muy halagueño y más bien es bastante preocupante por el nivel de improvisación que se observa. Es de esperar que se tomen las medidas del caso y que en el futuro se adopten decisiones con la debida información y no en base a la intuición o pensando en satisfacer la creciente demanda. No podemos como país seguir despilfarrando los recursos que hoy claramente no serían escasos en lo que concierne a la formación de capital humano altamente calificado que el país requeriría.

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