Señor director:
El movimiento 2020, como bien lo refleja la columna "Los primeros 100 días de Educación 2020" (Edición Nº 1965), es una iniciativa positiva, pues ha establecido en el debate la importancia de mejorar la equidad en la educación, aumentando significativamente los recursos educacionales, focalizándolos en los sectores más pobres. En particular, busca cerrar la brecha en calidad educacional con los sectores acomodados. Esta ambiciosa propuesta significaría aumentar la subvención tres o más veces su valor actual, para igualar la mensualidad promedio en un colegio particular pagado. Sin embargo, incluso si los recursos serán utilizados eficientemente, no es suficiente para cerrar la brecha.
La evidencia muestra que igualando recursos escolares, el nivel socioeconómico de las familias explica gran parte de la diferencia en rendimiento. Para compensar las desigualdades socioeconómicas de las familias se requieren recursos más allá del ámbito educativo, con políticas públicas de salud, vivienda, calidad del trabajo, entre otros. La meta de Educación 2020 requiere implementar paralelamente un Salud 2020, Vivienda 2020, etc. El excelente libro Using Social, Economic, and Educational Reform to Close the Achievement Gap, escrito por R. Rothstein, fundamenta estas relaciones.
Gregory Elacqua
Felipe Salazar
Centro de Políticas Comparadas de Educación

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