Acaba de comunicar la ministra de educación la entrega de computadores al 30% de los alumnos más destacados del 40% de la población escolar más vulnerable del país. Sin duda, es una iniciativa que no hace otra cosa que continuar acentuando las brechas de inequidad, en este caso en el acceso a herramientas informáticas, que no se compadece con lo que debiera ser una política de equidad integradora orientada a nivelar hacia arriba. El camino elegido es discriminador y, definitivamente, no contribuye a paliar la brecha de inequidad existente en la materia.
Es de esperar que en el futuro cercano y, como consecuencia de una política cohesionadora e integral del gobierno, la totalidad de estudiantes que pertenecen a los sectores más vulnerables puedan acceder a un computador que hoy por hoy constituye una herramienta de un valor incalculable y que debiera redundar en una mejora en el rendimiento de los educandos y en la optimización de los tiempos de estudio.

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