Sí. Debe admitirse junto con proclamar el ideal de que la educación obligatoria esté en manos de profesores certificados. La meta es tener una profesión docente tan robusta y prestigiada que resulte atractiva para los jóvenes pertenecientes al 25 por ciento con mejores calificaciones que egresan de la enseñanza media y rinden la PSU.
Mientras llegamos a esta meta hay que facilitar a jóvenes pertenecientes a ese grupo, licenciados en otras carreras, para que puedan enseñar en colegios secundarios subvencionados. Si hoy vemos que hay escasez de docentes en áreas como matemática, física e inglés, ésta será mayor aún cuando los grados séptimo y octavo se integren al ciclo medio. Además, entre los docentes en ejercicio muchos poseen un débil manejo de contenidos disciplinarios y ya no están en edad de superarlos. Todos estos factores afectan más a los colegios con mayor número de alumnos vulnerables.
Para ejercer la docencia, los licenciados no-profesores deben contar con apoyo pedagógico antes y durante el ejercicio de sus actividades como profesor. Este apoyo puede prestarse al interior del colegio, desde fuera de él o combinadamente. Asimismo, deben ser evaluados según el aprendizaje de sus alumnos. Y su reclutamiento y contratación tienen que ser expeditos, sujetos a reglas objetivas y no al variable juicio de los funcionarios provinciales.
En suma, es posible compatibilizar la meta de una sólida profesión docente con la participación de destacados jóvenes licenciados y profesionales en la tarea de enseñar.
Respuesta entregada a esta pregunta planteada por el Foro de la Educación Chilena.

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