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La educación pública como eslogan
José Joaquín Brunner
El Mercurio,  16 agosto 2009

 

En estos tiempos de campaña electoral hay una consigna que parece suscitar un acuerdo unánime: fortalecer la educación pública. Se trata, sin embargo, nada más que de un consenso aparente; aquel que generan los eslóganes, esas breves fórmulas utilizadas por la publicidad comercial o con fines de propaganda política.

En efecto, quienes proclaman la necesidad de fortalecer la educación pública aspiran en realidad a muy distintos, y a veces contradictorios, objetivos. Unos proponen devolver su provisión al nivel central, al Ministerio de Educación; otros, en cambio, prefieren una provisión descentralizada a nivel de los municipios, mientras algunos favorecen soluciones intermedias de nivel regional, provincial o intercomunal.

Algunos postulan el fortalecimiento de la educación pública por la vía de reservar para los colegios municipales una cuota de mercado; otros, por el contrario, intensificando la competencia. Hay quienes, para tal efecto, favorecen flexibilizar el estatuto docente, mientras otros rechazan tajantemente esta posibilidad. Unos quisieran ampliar y profundizar la evaluación del desempeño de los profesores; otros, eliminar tales prácticas por estimarlas contrarias al concepto de la función pública del profesor. Existen partidarios de financiar directamente a las escuelas públicas mediante un subsidio fiscal, solución objetada por quienes prefieren, en cambio, financiarlas mediante una subvención otorgada en relación con los alumnos que asisten.

En suma, todos declaran la importancia de fortalecer la educación pública, pero no existe acuerdo alguno sobre el significado del objetivo propuesto ni sobre cómo alcanzarlo.

Más al fondo aún, no hay concordancia sobre qué se debe entender por educación pública en un régimen de provisión mixta como el chileno. ¿Es pública únicamente aquella educación provista por los municipios? ¿O es más bien pública toda aquella educación subvencionada por el Estado, con independencia de quién sea su sostenedor o proveedor? ¿Debe la educación pública ser gratuita sin excepción o pueden los padres contribuir a su financiamiento?

El hecho, en cualquier caso, es que en Chile hay dos sectores de provisión educacional obligatoria y subsidiada por el Estado que tienen un peso similar en la matrícula escolar. Ambos se sujetan a unos mismos objetivos y contenidos curriculares, a un mismo régimen de estudios, a las mismas pruebas y evaluaciones, administran exámenes similares y otorgan los mismos certificados educacionales.

¿Cabe imaginar entonces que sólo uno de ellos ofrece educación pública? ¿Resulta razonable postular que sólo uno debería ser fortalecido, en desmedro del otro donde concurre un número igual de niños y jóvenes chilenos? ¿Cuánto más puede mantenerse la ficción de que lo público es un atributo del proveedor o sostenedor y no una función intrínseca de la educación obligatoria ofrecida? ¿Hasta cuándo se esgrimirá esta concepción dualista y puramente burocrática de la educación que, inevitablemente, conlleva el riesgo de separar a los estudiantes chilenos en dos estamentos o castas, como ya ocurre a nivel universitario, donde únicamente aquellos que se matriculan en cierto tipo de universidades (del Consejo de Rectores) tienen acceso a un crédito subsidiado, mientras los demás deben contratarlo en condiciones menos favorables?

En tanto no se responda con claridad a estas cuestiones de fondo, y no se llegue a acuerdo frente a ellas, la mera reiteración de eslóganes -como aquel de fortalecer la educación pública- no pasará de ser un débil eco en medio de la cacofonía electoral.

La educación chilena y la OCDE

El ingreso del país a este club evidenciará las brechas que separan a nuestro sistema educativo del de los países desarrollados. Son diferencias importantes, pero no insalvables.  


José Joaquín Brunner 

El Mercurio, 26 julio 2009

Ahora que Chile se encuentra a punto de ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) conviene revisar comparativamente nuestro desempeño en educación con aquel de los países que integran dicha organización. No deben olvidarse, sin embargo, las diferencias en los niveles de desarrollo entre Chile -cuyo ingreso per cápita es de 12 mil dólares en moneda comparable- y los países ricos de la OCDE, cuyo ingreso por persona supera en más de tres veces el de Chile.

Para partir, los niños chilenos de cinco años de edad poseen en la actualidad una expectativa de recibir alrededor de 15 años de enseñanza formal, comparada con 17 años para el área OCDE y alcanzando a 20 años o más en los casos del Reino Unido, Australia, Suecia y Finlandia.

Esto muestra -como cabe esperar- que Chile está aún por detrás de los países ricos en cuanto a participación de la población en el sistema educacional, aunque no de una manera insuperable. Por ejemplo, 71% de los jóvenes en edad de graduarse de la educación media logra efectivamente esa meta en Chile, mientras en la OCDE la cifra alcanza un 83%.

En el nivel terciario, el 15% de nuestros jóvenes se gradúa de carreras académicas, de cuatro o más años, menos de la mitad que en la OCDE (37%), en parte debido a la alta deserción en universidades e institutos profesionales, que se explica, a su vez, por la rigidez curricular y la duración de las carreras.

Una brecha de magnitud similar existe en la educación temprana. Mientras en los países de la OCDE más de 70% de los niños ingresa al sistema educacional antes de los cinco años, en Chile lo hace menos de 40%. Con el agravante de que esta tasa es menor todavía entre los niños provenientes de hogares de menores recursos.

El rendimiento académico del sistema escolar chileno, en tanto, se sitúa en la parte baja de la comparación con los países OCDE. En efecto, entre nosotros un 37% de los alumnos de 15 años no alcanza las competencias mínimas de comprensión lectora que se supone deberían haber adquirido los adolescentes a esa edad. En la OCDE este grupo abarca a un 23% de sus estudiantes, que no es poco.

Con todo, la brecha es significativa, particularmente porque afecta de manera especial a los jóvenes de hogares más vulnerables. Más llamativa aún es la brecha a nivel de los alumnos que logran un manejo excepcionalmente alto de aquellas competencias, que allá es de 8% y acá de apenas 3,5%.

Por último, cabe anotar que el gasto promedio por alumno en los niveles primario a terciario (expresado en dólares con igual poder de compra) alcanza a más de 7.500 dólares en los países de la OCDE, en comparación con Chile, donde llega apenas a 2.700 dólares.

En suma, entramos a un club donde estaremos expuestos a medirnos con las naciones más desarrolladas del mundo. A pesar de las enormes diferencias de sofisticación económica, ingreso por persona e igualdad en la distribución de oportunidades, nuestro desempeño educacional -sin ser, ni con mucho, satisfactorio- es promisorio en algunos indicadores de participación y tasas de graduación escolar; mediano en resultados y pobre en inversión.

Afiliarse a la OCDE servirá para subrayar los desequilibrios entre estos tres factores y nos obligará a tomar en serio la urgente necesidad de invertir más, con mayor eficiencia y efectividad.

Preguntas de un medio de prensa y mis breves respuestas sobre el término del paro de profesores:

 

1. ¿Fue un buen acuerdo el que se logró entre los profesores, alcaldes y Gobierno?

El paro fue negativo para los alumnos. Desde este punto de vista, el acuerdo que pone fin al paro será tan bueno como buena sea la capacidad de los profesores y los colegios para efectivamente recuperar el tiempo perdido y así reestablecer la continuidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. De lo contrario, como suele ocurrir, los más perjudicados serán los estudiantes de los sectores vulnerables.


2. ¿El Gobierno le debió haber pagado la subvención escolar a los municipios por los días de paro?

La subvención debería pagarse únicamente en función de la asistencia de los alumnos y por tanto, en este caso, en relación a horas efectivamente recuperadas por los colegios. Los Municipios y el Mineduc tienen la responsabilidad de supervisar las horas recuperadas y su efectividad en el plan docente del año.


3. ¿Esta situación no sienta un precedente futuro de que los profesores pueden dejar sin clases a los alumnos más de un mes y además de no ser castigados son compensados?

Lo importante ahora es no dar una señal equívoca y defender el derecho de la parte más débil: los alumnos. Los profesores se han comprometido a recuperar las clases perdidas. Los colegios deberían suscribir este compromiso con su sostenedor y éste --junto al Ministerio-- velar por el cumpliento de aquel. Si no se cumple fielmente el compromiso, deben aplicarse los correctivos y sanciones que corresponda.

Columna publicada en el diario La Tercera, 9 junio 2009.

Concluido el paro de profesores municipales, es hora de balances y de sacar lecciones. La paralización de los colegios -que duró 19 días a nivel nacional y un máximo de alrededor de 50 días en algunas comunas de la Región de Valparaíso- fue consecuencia, esta vez, del incumplimiento por parte de los municipios del pago oportuno de un bono adeudado a los maestros. Enseguida, de una falta de diligencia y adecuada supervisión del Ministerio de Educación el cual, habiendo transferido a los municipios los recursos para el pago del bono, sin embargo no censuró ni corrigió su aplicación para otros fines. Por último, de la prolongación del paro -sin motivo justificado ni ventajas adicionales- por parte del Colegio de Profesores, el cual ratificó que frente al derecho de los alumnos y sus familias otorga primacía, en cambio, a sus propios intereses corporativos.

Los principales perjudicados, en efecto, son los estudiantes, que ven afectada la continuidad de sus estudios y pierden además un número significativo de horas de clases. La oferta del magisterio de recuperar clases en horarios especiales y durante vacaciones es apenas un parche pedagógico, cuando no un justificativo para eludir sanciones y evitar que caigan los ingresos de la subvención por la menor asistencia. En ausencia de supervisión y control,  es probable que estas clases recuperativas no vayan más allá de la mala conciencia docente y las buenas intenciones de algunos profesores.

En perspectiva amplia, el paro confirma la crisis de gestión del sector municipal de la educación. Es quizá la causa principal de la progresiva caída en la atracción de este sector y su consiguiente menor participación en la matrícula total. De hecho, durante el paro se incrementó la migración de alumnos desde este sector a los colegios privados subvencionados.

Entre sus varios antecedentes, tal crisis tiene una razón de fondo: el hecho de que el personal docente se halla sustraído a la conducción y evaluación de los directores de escuela, al mismo tiempo que los colegios dependen para los asuntos pedagógicos del Ministerio de Educación, que no tiene los recursos y capacidades para supervisarlos y apoyarlos, y para los asuntos administrativos de los municipios, que carecen de los medios para cumplir esta función.  A su turno, estas contradicciones se agudizan por las rigideces e insuficiencias del estatuto docente, por un  lado, y, por el otro, por la centralización de la negociación con los profesores a nivel nacional, que debilita aún más a las instancias comunales  y convierte a la directiva del gremio en el único interlocutor del gobierno.

En conclusión, la principal lección del paro ha de ser la necesidad de abordar una completa reforma de las relaciones pedagógicas, técnicas, administrativas y laborales del personal docente municipal, incluyendo la revisión de su estatuto. Todo esto en el marco de una mayor autonomía de los colegios municipales,  una expansión y reforzamiento de las facultades de sus directivos, un mayor gasto en remuneraciones e incentivos para los profesores, una descentralización de la negociación colectiva a nivel comunal y un mejoramiento de las capacidades humanas y técnicas de los municipios y corporaciones municipales para la gestión de sus escuelas.

Los candidatos a llegar a La Moneda deberían desde ya señalar cómo piensan abordar estos cambios. Si ellos no se implementan durante el próximo período presidencial, la educación municipal continuará deteriorándose.


Más columnas de opinión del autor.

Zancudo.jpg Notas de base preparadas (y luego no usadas) para mi participación en el lanzamiento de dos libros de niños publicados por Ediciones B, Grupo Z, escritos por Victoria Hurtado, y presentados durante la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, Parque Bustamante, Santiago, 7 de junio 2009.

Los libros El Pingüino Adivino y El Zancudo Vegetariano son textos para niños modernos, o mejor, contemporáneos.

Giran en torno a valores como:

- Aceptación de las diferencias entre sujetos y la diversidad
- Búsqueda y construcción de identidades
- Culturas plurales, abiertas
- Valores de tolerancia y colaboración;
- Valor de las obras de arte y de la propia lectura

Y, además, son textos publicados en dos idiomas (español e inglés), quizá uno de sus aportes más interesantes, dado la necesidad y el interés que empieza a existir en Chile por el aprendizaje de un segundo idioma; en particular el inglés.

Adicionalmente son libros maravillosamente bien presentados:

- Textos cristalinos, simples pero profundos
- Imágenes estupendas, atractivas y entretenidas
- Traducción precisa y clara.

Hay por lo mismo mucho de que felicitar a los autores.

Son en realidad libros muy distintos de aquellos con los cuales yo, cuando niño, fui introducido exitosamente a la lectura y el mundo de los textos escritos... mundo del que no he podido aún salir...

Aquellos eran libros de la tradición cultural alemana --como Max und Moritz (1865) y Der Struwwelpeter (1845)--, surgidos ambos de un mundo más bien rural, autoritario, preocupado del orden y las jerarquías, donde los niños protagonistas eran retratados como propensos al desorden y la desobediencia y por lo mismo aparecían en pugna con el orden paterno y sujetos a continuas demandas de buen comportamiento y al sistemático ejercicio de la autoridad y las sanciones... Un mundo de imágenes barrocas, a veces góticas en su crueladad, en general vinculadas emocionalmente al miedo y ariculadas, seguramente, bajo el lema "con sangre la letra entra"...

Como sea, sabemos hoy que los libros para niñas y niños -para leer en casa o en los jardines infantiles--son esenciales para el desarrollo de las competencias más esenciales que luego servirán a las personas a lo largo de su vida.

En efecto, desarrollo habilidades para el lenguaje oral constituye un proceso natural. Se adquieren esas habilidades escuchando a otros, imitando, observando la comunicación, pero sobre todo por propio desarrollo interno de nuestras capacidades de lenguaje y para hablar y comunicarnos.

En cambio, es distinto en el caso de la lectura y la escritura, LITERACY... En estos casos, las habilidades requeridas se desarrollan por enseñanza informal al comienzo y luego formal en la escuela.

La adquisición de estas habilidades suponen una suerte de "piso" o basamento, unas destrezas que suelen llamarse destrezas fundantes, cuya etapa clave de adquisición se ubica entre los 0 días y los cinco años; o sea, ANTES DEL INGRESO AL COLEGIO

Entre los factores que inciden en desarrollo de estas destrezas fundantes o literacy emergente suelen mencionarse:

- Habilidad de lenguaje oral: hablar, escuchar, desarrollo de vocabulario y comprensión de conversaciones, historias...
- Identificación de letras: conocimiento de su nombre y correspondientes sonidos
- Conciencia o sensibilidad fonológica: identificación y uso de sonidos
- Entendimiento de convenciones básicas: lectura izquierda/derecha, arriba/abajo, página anterior/posterior
- Presencia entornos que promuevan lectura: libros en casa, lectura compartida con familiares, lugar para leer; lectura fuera de casa, signos en las calles; bibliotecas para niños...

Un bajo rendimiento o desarrollo de habilidades fundantes resulta luego en logros insatisfactorios de literacy en el colegio, déficit que a su turno --está bien mostrado por la literatura especializada-- se asocia con mayor riesgo deserción, tasas más altas de embarazo temprano, menor auto-estima y, más adelante, mayor exposición al desempleo y mayor dificultad para mantener puesto de trabajo.

También sabemos bien, por las pruebas nacionales tipo SIMCE y las pruebas internacionales, que los resultados o logros escolares en comprensión lectora, como muestra la prueba Pisa tomada a alumnos de 15 años en alrededor de 60 países, son bajos y deficientes en Chile, aunque no -como suele exageradamente decirse--"los más malos" del mundo".

En efecto, en nuestro país hay un 37% de alumnos que a los 15 años no han alcanzado las com petencias mínimas de comprensión lectora que la prueba Pisa supone debeb alcanzarse a esa edad. Un 28% adicional se sitúa justo por encima de este umbral. En el caso de Argentina la situación es peor; las cifras respectivas son 58% y 22%. Portugal, entre los países desarrollados el que marcja a la cola, muestra cifras que, en los nivelñes correspondientes, son de 25% y 26%. Y Finlandia, uno de los países líderes en Pisa, ofrece guarismos notoriamente mejores: 5% y 16% respectivamente.

En la adquisición de las habilidades fundantes o literacy emergente hay actores claves, contextos que estimulan esa adquisición y productores y proveedores de medios o recursos que favorecen el cultivo de estas habilidades.

ACTORES: familiares (padres; madre especialmente, hermanos, abuelos), otros adultos cuidan niños, profesionales "tías" en jardines infantiles.
Investigación muestra que niños expuestos a lectura desde muy temprano tienen:
- Mejor desarrollo de habilidades fundantes
- Vocabulario más amplio
- Crecimiento más rápido de su vocabulario
- Mayor desarrollo competencias cognitivas

CONTEXTOS favorables:
- Disponibilidad de libros para niños, materiales de juego alfabéticos, lápices, papel
- Adultos que motivan y acompañan en el hogar, jardín infantil, la calle, frente a la TV
- Participación en entorno ricos en conversación

PRODUCTORES y PROVEEDORES de medios para EL cultivo de esas habilidades emergentes de lectura:
- Autores, diseñadores, traductores de libros para niños
- Productores de programas de TV
- Fundaciones y empresas que facilitan desarrollo bibliotecas para niños
- Políticas que favorecen contextos y apoyan actores.

Columna de opinión publicada en la página de Educación de El Mercurio, 24 mayo 2009.

 

Del 21 de mayo al Bicentenario

José Joaquín Brunner

Una de las paradojas de nuestro debate público consiste en sostener que sin mejorar la educación el país no puede avanzar para enseguida negar que los progresos obtenidos pudieran tener algo que ver con el mejoramiento de la educación.

Dicho en otras palabras, los positivos indicadores de Chile publicitados últimamente -su posición en el ranking de competitividad global, de calidad institucional, de entorno de negocios, de atracción para las inversiones en manufacturas y de capacidad para enfrentar la crisis que zarandea al mundo- serían por completo ajenos al desarrollo educacional del país. Según la visión predominante, éste se hallaría estancado o bien en franco retroceso.

¡Extraña visión ésta que, al final del día, supone que el ascenso del país se consigue a pesar de la (mala) educación de su gente; que, en realidad, la disponibilidad, calidad y trayectoria del capital humano no inciden en aquél!

El mensaje presidencial del 21 de mayo ofrece un antídoto frente a ese enfoque entrampado dentro de sus propios prejuicios. En efecto, subraya que la educación es vital para el crecimiento del país -en primer lugar, sus metas de equidad social y competitividad internacional- y que los logros nacionales son inseparables de las conquistas educacionales; en particular, la mayor cantidad y mejor calidad de las oportunidades de aprendizaje.

Dentro de este marco, la Presidenta resaltó avances específicos, como la construcción del acuerdo que dio lugar a una nueva institucionalidad para la educación escolar (la Ley General de Educación y el proyecto que crea la Agencia de Calidad y la Superintendencia de Educación) y el acercamiento de los colegios municipales y privados subvencionados a la revolución digital y de sus alumnos a los instrumentos para participar en ella.

Al mismo tiempo, el mensaje señala claramente los retos que nuestra educación debe abordar a partir del Bicentenario. Tres llaman la atención en el ámbito escolar: la imperiosa necesidad de mejorar la preparación de los profesores y habilitarlos mediante un examen especial; de formar líderes para los colegios, y de reorganizar la enseñanza municipal.

En ese sentido, el anuncio más novedoso de la Presidenta fue el plan para formar dos mil líderes directivos escolares con el apoyo de universidades nacionales y extranjeras. El reto más complejo, en tanto, es diseñar la nueva organización del sector escolar municipal, diseño que obliga a corregir el proyecto del Gobierno en esta materia, uno de cuyos principales defectos es debilitar el rol del director de escuela, justo cuando se reconoce la urgente necesidad de fortalecer su liderazgo.

En el ámbito de la educación superior, junto con reconocer implícitamente que el debate de los últimos meses no madura lo suficiente aún como para acometer una política de cambios, la Presidenta anunció una importante medida frente a la coyuntura: facilitar a las instituciones el acceso al crédito con el fin de que ellas puedan asegurar la continuidad de los estudios de sus alumnos afectados por la crisis.

En conclusión, mientras el debate público educacional permanece entrampado en sus propios, paradójicos, prejuicios, las políticas educacionales no han perdido su norte e incluso comienzan a prefigurar la agenda del Bicentenario.

Segregación escolar y SIMCE
Gregory Elacqua

Publicado en La Segunda, 13 de mayo de 2009

Mientras el gobierno celebraba el salto en lenguaje en SIMCE, se ha destacado un resultado lapidario: la creciente brecha particular pagado-municipal.   Un artículo publicado en El Mercurio informa que mientras 77% de los colegios municipales saca puntajes bajo la media en matemática, solo 5% de los pagados lo hace.  Además, la distancia entre el sector municipal y pagado aumenta en la educación media.

Algunos expertos sostendrán que esto se debe a los rigideces del estatuto docente o por la eficiente gestión del sector pagado.  Si bien esto explica una parte de la brecha, hay otro factor más convincente: el aumento de la segregación escolar, donde los alumnos del sector pagado son en promedio cada vez más ricos, y los alumnos del sector municipal son cada vez más pobres.

Según MINEDUC, 30% de los colegios pagados han cerrado en los últimos 6 años.  Mientras algunos desaparecen por problemas financieros, otros se transformaron en colegios subvencionados bajando sus altas mensualidades.  Esta transformación ha significado que el sector pagado se ha vuelto cada vez más pudiente.  En 2002, 78% de los pagados que ofrecían básica fueron clasificados en la categoría socioeconómica alta, lo cual significa que en promedio, sus padres tienen educación superior y sus ingresos familiares mensuales superan el millón de pesos.  En 2008, 94% de los pagados están en la categoría más alta.   El cambio es aun más dramático en educación media.   Mientras en 2001, 53% de los pagados con educación media fueron clasificados en la categoría más alta, esta cifra aumentó a 93% en 2008. Efectivamente, han desaparecido los colegios pagados de clase media.

El sector municipal, en cambio, es cada vez más pobre.  En 2002, 38% de sus escuelas básicas fueron clasificados en el sector más bajo.  Es decir, padres con menos de educación media y con ingresos inferiores a 134,000 pesos mensuales. En 2008, 44% de los municipales están clasificados en la categoría más baja.  La situación es similar en educación media.

Existe evidencia del efecto positivo de tener compañeros de capital cultural alto, y negativo de estar en una sala con compañeros pobres, lo que explicaría parte de la brecha. Este efecto se refuerza por la diferencia en recursos que recibe un alumno del sector pagado, más de 5 veces el aporte por alumno municipal.  Entonces, debemos buscar explicaciones para la brecha en el aumento de la segregación escolar y la persistente desigualdad de recursos, además de otros factores.

A continuación dos notas donde opino sobre los resultados del SIMCE - 2008 dados a conocer en estos días.

Nota 1
Columna de opinión publicada en el diario La Tercera, 8 mayo 2009

SIMCE 2009: hay que seguir trabajando

Tres cosas llaman la atención en los resultados dados a conocer ayer.

Por lo pronto, se ha progresado en cuanto a la información que se entrega al público. Es oportuna, más completa e incluye una mayor cantidad de variables que explican los resultados. Por tanto se puede tener ahora un mejor cuadro de la evolución de los colegios y de los factores que inciden en su rendimiento y en los logros de los estudiantes. Hay que reconocer este esfuerzo del Ministerio. Por el contrario, a la luz de los datos informados se tornan incomprensibles errores como el de calificar de "mejores colegios" a aquellos que obtienen mayores puntajes, sin considerar el origen socio-económico de sus alumnos, o el de insistir en la brecha de resultados entre colegios pagados y subvencionados, sin señalar que aquellos gastan cuatro veces más que éstos.

En seguida, debe destacarse que los datos difundidos ayer, junto con ratificar el peso decisivo que tienen las condiciones socio-familiares sobre el rendimiento de los alumnos, muestran que hay otra serie de elementos que pueden contrarrestar los efectos de la cuna e incidir positivamente. Así, el SIMCE revela que los alumnos aprenden más si sus padres tienen altas expectativas para ellos, si sus profesores son competentes, si el director ejerce liderazgo y gestiona bien su colegio y si éste se halla en régimen de jornada escolar completa por más de cinco años. Identificar estos elementos asociados al buen rendimiento permitirá a los colegios intervenir sobre ellos y mejorar su desempeño.

Por último, el SIMCE 2008 permite observar que se ha producido un claro mejoramiento --dentro de niveles aún modestos-- en comprensión lectora, competencia clave para todos los demás aprendizajes. Esto parece ratificar una tendencia positiva que antes mostraron los resultados del examen internacional PISA. De ser así, y se necesita más tiempo para confirmar la tendencia, sería una estupenda noticia. En cambio, los resultados de matemática y ciencias permanecen en un nivel bajo y obligan, por lo mismo, a concentrar allí los esfuerzos en los próximos años.
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Nota 2
Respuestas a un cuestionario de prensa

1. Respecto a los resultados del Simce a nivel general, ¿considera que el logro obtenido en lenguaje obedece a un proceso que se consolidará en el tiempo, o tiene que ver más con razones circunstanciales?
Ya en la prueba PISA de hace dos años se pudo ver que los alumnos chilenos habían aumentado significativamente su rendimiento en la escala de lectura entre el año 2000 y el 2004. De modo que puede postularse que estamos frente a una tendencia hacia el mejoramiento en este ámbito.

2. ¿Cuáles son las explicaciones que podrían darse para analizar el mejor desempeño de las mujeres en lenguaje?

En realidad, alumnos de ambos sexos y de todos los niveles socio-económicos mejoran su desempeño en este área. No es claro por qué las mujeres lo hacen mejor en lectura. Por lo demás, este no es fenómeno chileno. En todos los países participantes en PISA, las alumnas mujeres superan por diferencias significativas a los alumnos hombres en comprensión lectora. Algunos deducen de allí que podría haber factores de base biológica que explicarían este fenómeno. otros piensan que la brecha se debe a factores de socialización en el hogar. Seguramente ambos tipos de factores contribuyen.

3. ¿Hay algún tipo de evaluación o crítica en el sistema de evaluación a nivel general que usted quisiera analizar?

Pienso que la forma como el SIMCE está presentando los resultados a partir de este año representa un gran avance. Hay notorias mejorías en la entrega de la información. Y ésta es más rica y útil.

4. Sobre el estancamiento específico en la prueba de matemáticas, ¿Cuáles son las razones de fondo que producen el estancamiento?

No existen estudios que permitan hablar con seguridad en este tema. Pienso que lo más probable es que el desempeño de los profesores de matemática, tanto en básica como media, es especialmente deficiente. La formación de los docentes en esta área es probablemente peor que en otras. Los profesores no se sienten seguros de sus conocimientos matemáticos y de sus habilidades didácticas en esta área, que por su propia naturaleza presenta mayores complejidades que otras.

5. En su experiencia ¿cuáles son las medidas que podrían ayudar a mejorar el aprendizaje y los resultados en esta materia?

En esta materia, como en cualquiera otra disciplina enseñada, las medidas estratégicamente más importantes son: mejorar la formación inicial de los profesores (profundizando su conocimiento de la materia y ampliando sus estrategias y métodos de enseñanza); darles luego oportunidades de capacitarse en el trabajo para suplir falencias; evaluar a los profesores continuamente según su desempeño en la sala de clase por parte del director o la UTP del colegio y retribuir dignamente su trabajo, premiando a los que obtienen buenos resultados.

6. ¿Qué explica y cómo se podría revertir que los estratos más bajos obtengan peores resultados, concretamente esta vez el nivel de segundo medio que bajó su promedio en relación al 2006?

En toda sociedad los alumnos que provienen de los sectores con menores recursos y capital cultural tienden a tener peor rendimiento en los exámenes. Para contrarrestar este "efecto cuna" se necesitan colegios altamente efectivos, que logren llevar a todos sus alumnos, independientemente de su origen socio-familiar, a buenos resultados medidos con un estándar exigente. Y sabemos que las escuelas efectivas tienen directores con un fuerte liderazgo, profesores competentes o excelentes, se focalizan estrictamente en el aprendizaje de las competencias esenciales, usan intensamente las evaluaciones, cultivas altas expectativas respecto de todos los alumnos, son organizaciones donde se respetan la disciplina y las reglas compartidas, ellas reciben el apoyo de los padres y disponen de un gasto por estudiante muy superior al que existe en Chile.

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Esta mañana se presentó el estudio Índice Generación Digital 2004-2008, realizado por la empresa VTR, Adimarc-GfK y Educarchile, el cual da cuenta del estado actual de penetración y uso de Internet en las escuelas, los hogares y la sociedad y expone una radiografía de la cultura, actitudes y comportamientos de los alumnos entre 10 y 18 años, y de sus padres, en relación con los medios digitales.

Breve síntesis de los resultados del estudio ver aquíhtml.gif

Estudio completo bajar  aquí 3,5 MBpdfIcon_24.png


A continuación la presentación de dicho libro.

 

Los escolares chilenos y sus padres en la Galaxia Internet
José Joaquín Brunner
Director Centro de Políticas Comparadas de Educación, Universidad Diego Portales

Suele decirse que vivimos en un mundo confundido por la incertidumbre frente al futuro y ahora, además, afectado por una profunda crisis económica. En verdad, son tiempos turbulentos. Hay algo, sin embargo, que en medio de la desorientación se mantiene firmemente arraigado en la conciencia de la gente; la idea de que las tecnologías digitales serán una parte fundamental del futuro y que su dominio será de aquí en más una condición esencial para el desempeño de casi cualquier empleo y para el aprendizaje a lo largo de la vida.

En efecto, un reciente informe de las Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que las nuevas tecnologías de información y comunicación están transformando el mundo y empiezan a convertirse en una parte integral del entorno en que vivimos, trabajamos, aprendemos, nos comunicamos, hacemos negocios, investigamos y nos entretenemos. Para las nuevas generaciones esta realidad se vuelve plenamente patente; desde temprano, los niños y jóvenes se hallan conectados a ese nuevo entorno y aprenden a interactuar e integrase vitalmente en él. Igual como hace siglos debieron hacer anteriores generaciones al volverse parte del mundo de la imprenta o, más tarde, del mundo fabril y de las máquinas.

Tan grande como esos cambios --desde la cultura oral a la escrita; desde las labores del campo a la revolución industrial-- es el cambio que comienza a vivirse en estos años con la marejada digital y la expansión de la cultura de la triple "w": la world wide web, la red global, Internet.

En el caso de Chile, el Índice Generación Digital (IGD) --nacido del esfuerzo conjunto de VTR, Adimark y Fundación Chile-- ha venido midiendo, monitoreando y evaluando estos cambios de una manera continua y minuciosa durante los últimos cinco años; en particular, el uso de los medios digitales por parte de niños y jóvenes alumnos (de 5º básico a 4º medio) en sus colegios y el hogar.

La más reciente versión del IGD, correspondiente al año 2008, proporciona interesantes antecedentes sobre la difusión y el uso de Internet durante el último quinquenio. Hoy día los alumnos que no se conectan (desde el hogar, el colegio o lugares públicos pagados) son apenas un 4%, una tercera parte de los no conectados en 2004. En la generación de los padres, en cambio, sólo un 55% accede a la Red, con significativas diferencias entre los grupos ABC1 (96%) y D (35%).

El porcentaje de alumnos y alumnas que estima conocer bien Internet o ser experto en su uso alcanza en el presente a casi dos terceras partes de ellos, con una constante caída de los que declaran no saber navegar o no conocer bien Internet, porcentaje este último que ha disminuido casi a la mitad durante el último quinquenio. Durante el mismo período la confianza de los jóvenes en relación a su dominio del Internet ha aumentado en todo tipo de colegios -v.gr., colegios municipales, privados subvencionados y particulares pagados--, tanto entre mujeres como entre hombres y en todos los estratos socio-económicos, habiéndose reducido la brecha de confianza entre los dos grupos extremos (ABC1/D) de 51 a 35 puntos porcentuales. Por el contrario, la diferencia entre padres e hijos en este indicador de autopercepción de conocimiento de Internet ha aumentado en 21 puntos porcentuales entre quienes en una y la otra generación declaran tener un dominio alto de Internet.

También los usos de la Red varían fundamentalmente entre los hijos escolares y sus padres, particularmente en lo que se refiere a la utilización del Messenger msm, la posesión de un fotolog y la utilización de la Wikipedia, actividades todas en que los hijos son protagonistas y los padres se hallan casi ausentes. Por su lado, los padres superan a los alumnos en el uso de la Red solo en cuanto a consultar noticias o diarios on line.

La percepción que tienen los hijos es que ellas o ellos, cuando se conectan a Internet desde su casa, están solos, no acompañados por sus adultos más cercanos; así lo declara un 71% de los encuestados. Una mayoría de los padres (59%), en tanto, dice acompañar a sus hijos en ese momento de conexión. Hay, como se ve, una percepción claramente distinta de esta experiencia. Los hijos, que en este caso han de tenerse por más realistas que sus padres, estiman en un alta proporción (61%) que sus padres saben poco o nada respecto de las personas con quienes ellos chatean y que tienen escaso conocimientos de las páginas web que visitan (69%).

Estas brechas generacionales se reflejan también en la evaluación general del uso de Internet. Mientras 71% de los alumnos encuestados piensa que el uso de este medio es muy o bastante beneficioso, un porcentaje menor (59%) de los padres coincide con ellos. Por el contrario, entre los alumnos un 39% estima que el uso de Internet es bastante o muy perjudicial (¡lo que no es poco!), mientras un 58% de los padres piensa así.

Los principales temores o preocupaciones de los padres tienen que ver con que los hijos puedan visitar páginas de adultos o indebidas, con contenido sexual explícito o pornográfico; chatear con desconocidos o acercarse virtualmente a gente extraña o mala, o bien verse expuestos a la amenaza de la pornografía infantil y la pedofilia. Son, sin duda, preocupaciones legítimas.

Los jóvenes por su parte declaran usar la Red, preferentemente, como un medio para investigar sobre un tema, para comunicarse, como herramienta de trabajo y estudio, medio de conocimiento, vinculación con su grupo y medio de entretención. Además, dos de cada tres alumnos estiman que un mayor conocimiento de Internet permite tener cultura general, continuar estudios en la universidad, acceder a un mejor trabajo o empleo y saber relacionarse con los demás. Asimismo los alumnos que se conectan suponen ser sinceros y decir la verdad, hablar más y ser más comunicativos que fuera de Internet y ser más creativos, a la vez que reconocen --aunque en proporción menor-- volverse más osados, sentirse allí más libres y poder hablar de temas tabú como de drogas y sexo.

En suma, los datos revelados por el IGD-2008 ofrecen un amplio panorama de cómo los escolares chilenos viven hoy en la Galaxia Internet, cómo se relacionan con los medios digitales, cómo los usan y evalúan y qué piensan de su propia participación en este mundo y de la actividad de sus padres en él. El estudio muestra las brechas que han ido formándose entre las generaciones jóvenes y sus padres (y, por extensión, también sus profesores), tema que necesita ser analizado con cuidado y seriedad, pues está en el centro de las contradicciones que enfrenta la modernidad a comienzos del siglo XXI. Por lo general, cuando la continuidad entre las generaciones se interrumpe, tensiona o vuelve inestable, lo más probable es que surjan crisis de autoridad en la familia y el colegio; los valores heredados pierdan legitimidad, igual que las tradiciones; y se puedan anticipar transformaciones culturales de importancia.

Apuntes empleados para la participación en el panel de cierre del Seminario Aportes de la Universidad de Chile al Desarrollo de la Educación en el País, realizado en la Universidad de Chile, 14 abril 2009. En este panel los participantes --Cristián Cox, Director del Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación de la PUC; Francisco Claro, decano de la Facultad de Educación de la PUC, y José Joaquín Brunner, Director del Centro de Políticas Comparadas de Educación de la UDP-- fueron invitados a reflexionar sobre la pregunta:

¿Cómo sentar las bases para generar investigación en el campo de la educación, que sea de alto nivel y al mismo tiempo relevante para abordar los problemas que este sector plantea hoy al país?

 

Ponencia: Investigación educacional - conocimiento y políticas

Abordaré el tópico de las relaciones entre investigación educacional - conocimiento - políticas educacionales.

Si se observa la evolución de estas relaciones durante los últimos, esv posible constatarse varias tendencias interesantes:

Primero, ha comenzado -y sin duda existe--un incipiente fortalecimiento de la investigación educacional, producto de programas específicos de financiamiento institucional, colaboración en proyectos inter-universitarios dentro del país y con centros en el exterior, contratación gubernamental de estudios, y formación en el nivel de posgrado de personal especializado e interesado en la investigación educacional.

Segundo, también empieza a ser una práctica habitual que los organismos y agentes que diseñan políticas busquen, demanden y/o contraten servicios de conocimiento para contar con diagnósticos más afinados, conocer políticas y soluciones aplicadas en otros contextos, elegir entre políticas o instrumentos alternativos o, simplemente, para legitimar las políticas que desean impulsar.

En este sentido resultaría interesante hacer un seguimiento y análisis de hasta dónde y cómo se emplean los resultados de estos estudios, sean de origen nacional -como los provistos por comisiones asesoras especializadas-- o de origen externo, como los varios solicitados a la OCDE, el Banco Mundial o la NSF de los Estados Unidos. E indagar si acaso hay un tratamiento y uso diferentes de las conclusiones de estos estudios nacionales o de origen externo.

Tercero, se ha creado una esfera pública de deliberación educacional como, me parece a mí, no ha existido antes en Chile. En ella participan, como actores centrales, los profesionales que ocupan el vértice del sistema de medios (sus dueños, directores, editores, editorialistas, etc.) y los decidores de políticas en el gobierno, el parlamento, los partidos y las agencias educacionales del Estado. En la interacción entre esos actores centrales se forman las opiniones públicas que terminan incidiendo sobre las decisiones de política educacional.

Por cierto, en esta esfera de deliberación pública participan también otros actores importantes:

i) Los representantes y voceros directos de los actores del sistema educacional; sostenedores, gremio docente, padres y apoderados y estudiantes;

ii) Investigadores educacionales, centros académicos, think tanks y diversas clases de fundaciones que movilizan conocimientos y abogan por una u otra visión de políticas, promueven un curso de acción determinado y alimentan por ende el debate público

iii) Un círculo más amplio de sociedad civil, ya sea que se exprese a través de cartas y opiniones en los medios; mediante su participación en la Red; comunicándose con los representantes del pueblo en el gobierno y el parlamento, o bien a través de las encuestas cuyos resultados, bien sabemos, luego inciden en la formación de la opinión pública.

Cuarto, esta deliberación pública educacional se alimenta, además, de nuevos desarrollos que, en parte, marcan su evolución:

i) Los exámenes, test y evaluaciones periódicas -del estilo Simce, Pisa, evaluación docente, examen Inicia para los futuros pedagogos, etc., al igual que las encuestas especializadas en el ámbito educacional--proporcionan un flujo continuo de datos que sirven como insumo para la deliberación en la esfera pública. Pero, además, crean una suerte de visión numérica de la educación que, por el peso de esta dimensión cuantitativo-'empírica' en la cultura contemporánea, tiende a opacar a las demás dimensiones del proceso educativo.

ii) En el campo de los medios -particularmente en la prensa escrita-- se han establecido espacios especialmente destinados a los asuntos de la educación y las políticas educacionales, donde se procura presentar un análisis más especializado de las noticias educacionales y se dan a conocer datos, estudios y opiniones expertas.

iii) A su turno, en el campo de la investigación educacional ha surgido toda una forma de trabajo y un lenguaje que procura incidir en el debate público y sobre los formuladores de políticas a través del señalamiento de lo que se llama 'buenas prácticas', 'lecciones aprendidas', 'benchmanrks comparativos', 'what works', 'evidenced-based policies' y otras fórmulas similares. En el fondo, se busca esquematizar la compleja realidad de las instituciones, de los procesos, las prácticas y las políticas educacionales con el objeto de incidir más decididamente en el debate; de ofrecer soluciones aparentemente claras, simples y definidas; de reducir la enrome incertidumbre que existe respecto de cómo mejorar resultados educacionales; y de ganar, cada quien para sí, el privilegiado territorio donde es posible decir: yo hablo en nombre de los datos, lo que propongo está respaldado por el probado éxito, o ha mostrado ser eficaz en otras partes...

En suma, la deliberación educacional ha ganado espacios en Chile durante el último tiempo, lo cual vuelve también más relevante y crea nuevas oportunidades para la investigación educacional. Estas conquistas no se hacen sin riesgos ni se hallan exentas de efectos negativos, sin embargo. Menciono algunos para concluir:

i) Bien pudiera difundirse la idea de que la única investigación que vale e interesa en este campo es aquella que resulta 'relevante' para las políticas y, en particular, para el gobierno. Esto causaría daño al desarrollo de la investigación educacional que, como cualquiera otra disciplina, necesita también espacios no-utilitarios, de reflexión básica, construcción de teorías, análisis historiográfico y disputas de escuelas, estilos y metodologías.

ii) Correlativo con el anterior, existe el riesgo de suponer que el campo de la investigación educacional es débil mientras no genera un consenso básico de visiones, teorías, enfoques, análisis y resultados. En otras palabras, se le exige que, a fin de ser relevante para las políticas, presente un cuadro unificado y monolítico de evidencias sobre las cuales basar las decisiones de política. Ninguna ciencia social, ni siquiera la economía que a veces ha presumido de ser una ciencia ortodoxa -presunción que ahora, claro está, se halla desacreditada--puede satisfacer esa pretensión.

iii) Por el contrario, me parece a mí que hay que oponerse a la idea simplista y reduccionista de que la política podría o debería algún día llegar a ser exclusivamente 'evidenced based'. Esto, amén de ser perfectamente no-realista, delata una visión tecnocrática de la polis que, en nombre del conocimiento avanzado, busca trasmutar las luchas de poder e intereses en un asunto de imposición de 'evidencias científicas'. Más bien, supone suprimir los conflictos sociales y la deliberación pública y es, por lo mismo, una velada manera de suprimir la crítica, los cuestionamientos y la posibilidad de cambiar las cosas.

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