Mientras el subsecretario de Educación de Chile, Fernando Rojas,
reclama sobre la incompentencia de los funcionarios del Ministerio de
Educación para justificar sus despidos (ver artículo abajo), los
expertos en educación reclaman por la incompentencia del subsecretario
y el Ministerio de Educación por la metodología falaz utilizada para
clasificar escuelas con su nuevo sistema de semáforos escolares. Por
ejemplo, Alejandra Mizala, reconocida economista de la Universidad de
Chile, sostiene que con la información de los mapas de Lavin "los
padres elegirán el nivel socioeconómico de los colegios y no su calidad
educativa, de paso estigmatizando a los establecimientos vulnerables.
Lo que se requiere es que las pruebas SIMCE permitan calcular la
evolución del desempeño individual de un alumno a través del tiempo, y
así medir el valor agregado del colegio." Juan Enrique Froemel,
distinguido experto en medición y evaluación señala lo mismo en una
carta al editor en La Tercera. José Weinstein y Gonzalo Muñoz,
expertos educacionales de la Fundación Chile, destacan en su columna
que los resultados no son tan desastrosos como han insistido las
autoridades del Ministerio de Educación. Incluso hubo mejoras
importantes en el SIMCE en los sectores más pobres, que podría haber
sido atribuido a un efecto positivo de la SEP.
Gregory
http://www.cpce.cl/educar/
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La Segunda
10 de junio de 2010
El SIMCE una vez más
Alejandra Mizala
Centro de Economía Aplicada
Ingeniería Industrial
Universidad de Chile
Cada vez que se conocen los resultados de las pruebas SIMCE se plantean una serie de ideas acerca de lo que hay que hacer en educación. Esta vez incluso ha surgido la propuesta de establecer un bono educacional (voucher) que sería entregado a cada familia en situación de pobreza para que los padres elijan el colegio donde enviar a sus hijos. ¿No es eso lo que existe para todas las familias del país desde el año 1981? Creo que ya hemos aprendido que los mecanismos de mercado establecidos en la reforma de los años 80's son insuficientes, por sí solos, para garantizar la calidad de la educación. Por lo tanto, es muy poco probable que entregar un voucher físicamente a los padres altere estos resultados.
Para que un sistema de subsidio a la demanda con provisión privada de educación, como el que tenemos en el país funcione adecuadamente, no basta con crear un cuasi mercado, sino que es necesario establecer una institucionalidad, normas, regulaciones e incentivos que aseguren una educación de calidad. También es necesario contar con un cuerpo docente bien formado, y fortalecer la educación pública de manera que ésta establezca un alto estándar de calidad, que promueva la excelencia en el conjunto del sistema educativo. Sin embargo, estas condiciones son necesarias, pero no suficientes; es fundamental mejorar las prácticas al interior de las escuelas.
Desde hace tiempo conocemos las prácticas que logran mejorar los aprendizajes, aún en condiciones de vulnerabilidad. Los estudios nacionales e internacionales muestran que los componentes claves en todos los casos exitosos son: existencia de líderes reconocidos al interior del colegio; altas expectativas respecto de docentes y alumnos; cultura de evaluación orientada a mejorar el desempeño docente, donde la evaluación retroalimenta la enseñanza; gestión escolar centrada en el aprendizaje; proyecto educativo explícito y compartido por todos, donde los objetivos se traducen en metas concretas y realistas; capacidad de manejo y respuestas concretas frente a la heterogeneidad de los alumnos; reglas disciplinarias claras y compartidas; alianza escuela-familia y buen manejo de recursos humanos.
Se podría argumentar que muchos de estos componentes son obvios y que han estado presentes en algunas políticas ya implementadas que no han tenido resultados. No obstante, lo que diferencia a las escuelas con buenos resultados del resto es la persistencia con la que han aplicado estas políticas, y el que las hayan desarrollado construyendo capacidades en el mismo establecimiento escolar, en vez de partir de una prescripción externa detallada de lo que deben hacer.
¿Qué necesitamos para avanzar en este sentido? Directores bien seleccionados, capacitados y con facultad para dirigir sus escuelas. Profesores bien formados, motivados y adecuadamente remunerados. Padres informados y comprometidos que fiscalicen el desempeño de los colegios.
Es importante hacer notar que para esto último hay que entregar información a los padres acerca del valor agregado por el establecimiento escolar, esto es, una vez que se controla por las características de la población que atienden. En Chile entregar datos brutos del SIMCE, como los actuales mapas implementados por el Ministerio de Educación, es equivalente a dar información acerca de la educación de los padres o el ingreso del hogar. Con esa información los padres elegirán el nivel socioeconómico de los colegios y no su calidad educativa, de paso estigmatizando a los establecimientos vulnerables. Lo que se requiere es que las pruebas SIMCE permitan calcular la evolución del desempeño individual de un alumno a través del tiempo, y así medir el valor agregado del colegio.
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La Tercera
6 de junio de 2010
Carta al director
Señor director:
Una vez más los resultados del Simce nos angustian respecto del futuro
de nuestros hijos y nietos. Lo peor es que las explicaciones de los
expertos están lejos de brindarnos tranquilidad, suscitando al menos
dos reflexiones.
La primera es la constatación de que los alumnos de cuarto básico,
tanto en Lenguaje como en Matemáticas, muestran niveles más altos de
logro que los de octavo año. Esto es una luz de esperanza: los alumnos
más nuevos en el sistema están efectivamente aprovechando los cambios
pedagógicos. Pero, a la vez, esto se opaca al evidenciar que para
quienes llevan más tiempo, tales cambios no logran sacarlos del
marasmo del bajo rendimiento.
La segunda reflexión es comprobar que, como ha sido el patrón desde
que el Simce existe, se sigue comparando escuelas en base a puntajes
de rendimiento, fuertemente afectados por el nivel socioeconómico de
sus estudiantes. Esta es una comparación absolutamente injusta.
Hace más de 20 años existe en el mundo el método de valor agregado,
que permite remover estadísticamente del rendimiento la condición
económica de los estudiantes, permi-tiendo ver qué escuelas son
capaces de hacer aprender a sus alumnos, más allá de su origen social.
Frente al debate y las respuestas a los malos resultados, es legítimo
preguntarse: ¿Por qué seguimos tratando de medir longitud con un
termómetro?
J. Enrique Froemel A.
Vicerrector Académico
Universidad Autónoma de Chile
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La Tercera
7 de junio de 2010
Simce 2009: ¿Sólo malas noticias?
por José Weinstein, Gerente Area de Educación de la Fundación Chile y ex ministro de Educación /Gonzalo Muñoz, Jefe de estudios Area de Educación Fundación Chile
Los resultados del Simce de cuarto y octavo básico confirman, en lo grueso, lo que ya sabemos: nuestra educación necesita cambios para mejorar la calidad de los aprendizajes y, sobre todo, su distribución social (equidad).
Sin embargo, la noticia positiva no ha estado presente en los medios. Por primera vez, desde que existen mediciones estrictamente comparables, hay una mejora significativa en el desempeño promedio de matemáticas en cuarto básico. Y aún más importante, este avance se explica, sobre todo, por los mejores resultados en los niveles socioeconómicos más bajos. Algo muy similar ocurre con los resultados de comprensión del medio natural de cuarto básico, que también muestran un progreso inédito. En lenguaje, se mantiene el avance importante ya logrado en el Simce 2008, en que se rompió el estancamiento de casi una década.
Estos olvidados avances son aun más meritorios si se considera el paro docente que afectó a los establecimientos municipales el 2009. Un mes menos de clases en la gran mayoría de las escuelas públicas en Chile y los resultados se mantienen o mejoran en este importante segmento, que atiende a los niños y niñas más vulnerables.
¿Por qué estas mejoras en el Simce de cuarto básico? La evidencia que entrega esta medición hace pensar que los sostenidos esfuerzos por mejorar las condiciones y apoyos para las escuelas más vulnerables del país están dando sus primeros frutos. Estos apoyos, entre los que destaca la recién implementada ley de Subvención Escolar Preferencial (SEP), han estado focalizados justamente en el primer ciclo básico y en los subsectores de lenguaje y matemáticas.
Hay que recordar que la SEP ha obligado a todas las escuelas participantes a fijarse metas de avance en materia de logros educativos y a confeccionar planes de mejora para alcanzarlos. Esta subvención ha significado presión focalizada, pero también apoyo, inyectando anualmente cerca de US$ 350 millones a escuelas y sostenedores que trabajan en pobreza. Esta es la energía nueva que está produciendo cambios, aun cuando sean lentos, en el sistema.
Es previsible que en el primer ciclo básico sigan produciéndose cambios si la política de presión y apoyo de la SEP se mantiene, y por cierto ellos pueden acelerarse si se mejora su implementación. Si se quiere cambiar la tendencia respecto de los magros resultados existentes en el segundo ciclo básico (quinto a octavo), se debe extender esta acción con rapidez hacia estos niveles: hoy el subsidio recién está llegando a sexto básico y con valores muy inferiores a los del primer ciclo. ¿Por qué no avanzar hasta octavo y con valores equivalentes?
A ello debiera agregarse un esfuerzo de peso por sumar docentes especialistas entre séptimo y octavo básico en las escuelas subvencionadas, medida contenida en la nueva Ley General de Educación, pero que recién será obligatoria en 2017.
El Simce 2009 no puede llevar al conformismo, pero tampoco implicar solo crítica y desaliento. El alza mostrada debiera alentar a autoridades, sostenedores, docentes y directivos a perseverar en la línea de mejorar las capacidades que el sistema escolar tiene para responder a la demanda ciudadana por calidad para todos.
Reconocer los logros obtenidos en matemáticas y ciencias en cuarto básico no es sólo un deber de justicia por lo realizado en muchas escuelas, sino también un llamado a la esperanza de que las transformaciones son posibles cuando tienen foco definido y van acompañadas de suficientes recursos. En adelante, si aspiramos ver progresos en octavo, es hora de apurar el tranco en el segundo ciclo básico.
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La Segunda
10 de junio de 2010
Subsecretario de Educación denuncia que casi todos los funcionarios
del ministerio estaban calificados con nota máxima
Jueves 10 de Junio de 2010
Fuente :Por Jéssica Henríquez D., La Segunda
En una escala de 1 al 100, el promedio entre 3.500 empleados fue 99,8.
En los últimos 19 años la cantidad de trabajadores en el ministerio
subió en 54%, casi todos a contrata o a honorarios. Subsecretario
pidió que le arreglen el computador. Siete funcionarios, en siete
oportunidades, lo revisaron... Aún falla.
"Hace 3 meses, desde que asumí como subsecretario, que mi computador
en el ministerio tiene problemas de configuración del correo
electrónico. Pedí al área de informática que viniera un técnico a
arreglarlo... ya han venido 7 personas distintas y sigue igual. Eso
habla que esa unidad no está funcionando bien".
Con esas palabras, el subsecretario de Educación, Fernando Rojas,
ejemplifica los problemas de ineficiencia en esa cartera que aseguran
haber encontrado cuando asumió el nuevo gobierno y que, en parte,
justifican los despidos de casi 500 funcionarios del Mineduc a lo
largo del país... un tercio de los cuales serán reemplazados "por
personas más competentes".
Las cifras oficiales hablan de 466 personas desvinculadas, pero la
Andime (Asociación de Funcionarios) asegura que hasta ahora son más de
500. En cualquiera de los casos no representan más de un 10% de la
dotación total del ministerio y todos eran funcionarios a honorarios
(45%) o contrata (55%).
Con cuadros en mano, desde la nueva administración explican que en
1990 el personal en esa cartera era de 2.820 funcionarios de planta,
367 a contrata y ninguno a honorarios. En el 2009 el mismo cuadro
habla de 1.068 funcionarios de planta, 2.799 a contrata y 1.033 a
honorarios. Es decir, en los últimos 19 años la cantidad de
funcionarios del Mineduc subió en 54%.
Todo, alegan, mientras la matrícula de los alumnos en colegios
municipales bajó 15% en igual período (de un millón 717 mil alumnos a
1 millón 460 mil escolares).
Los más afectados
La mayor parte de los despedidos son profesionales (al menos 227) y
los menos, administrativos o técnicos. En promedio, ganaban $1 millón
220 mil mensuales y tenían 8,5 años de antigüedad en el ministerio.
La región más afectada fue la Metropolitana, ya que allí se concentra
el nivel central del ministerio (corazón administrativo de la cartera)
y entre las unidades con más despedidos destacan Chilecalifica, la
División de Educación General, supervisores de colegio, la Unidad de
Currículum y el Cepip (encargado de temas pedagógicos).
Al revisar las desvinculaciones se detecta que más de 80 corresponden
a renuncias. Las menos fueron renuncias espontáneas; es decir, gente
que apenas hubo cambio de gobierno informó que se iba porque no estaba
dispuesta a trabajar con las nuevas autoridades.
Otro grupo mayor presentó su renuncia previendo que podrían ser
despedidos y un tercer grupo, asegura la Andime, corresponde a quienes
ante la notificación de despido solicitaron presentar su renuncia
"para salir con lo papeles limpios y sin cuestionamientos de cuoteo
político".
Supervisiones dos veces al año
Una de las razones que explican la gran cantidad de despidos, dicen en
el ministerio, es la existencia de programas mal evaluados por la
Dirección de Presupuesto en los gobiernos anteriores y que se
reformularán por completo o simplemente desaparecerán.
El 2007, por ejemplo, se recomendó "rediseñar en forma sustantiva" los
programas de Inspección de Colegios Subvencionados (que fiscaliza los
recursos económicos que se les entrega), de Supervisión de estos
establecimientos (que entrega apoyo técnico pedagógico a las escuelas)
y "reubicar" el programa Chile-Califica.
Precisamente allí se concentran casi 200 despidos.
Una de las grandes críticas a esta medida es que el ministerio se
quedará sin inspectores ni supervisores para fiscalizar. Ante ello,
desde el ministerio explican que de los 233 inspectores que existían,
se despidieron 12... mientras que de los 600 supervisores, salieron
68. "En ambos casos se llamará a concurso para fortalecer estas áreas
y cambiarles el perfil, porque no hay indicadores de gestión ni metas
concretas... Nos encontramos que los colegios son supervisados apenas
una o dos veces al año", explica el subsecretario.
Los funcionarios alegan que no hubo criterio para ello y aseguran: "En
la Provincial Oriente había 3 supervisores de Educación Media para 450
liceos. Despidieron a dos, y el que quedó jubila en diciembre". Y
agregan que "desmantelaron la Fiscalía de Subvenciones que se creó
recién el año pasado tras el escándalo de subvenciones. Eran 11
profesionales que entraron por concurso público y quedó uno".
170 cuentas corrientes
Otros de los grandes argumentos de la nueva administración para
realizar los despidos es la "duplicidad de funciones".
Sólo a nivel central (servicios administrativos que no consideran las
seremis) existían 8 departamentos jurídicos con 130 abogados y sólo 18
de ellos está en la División Jurídica del ministerio. También se
contabilizaron 60 periodistas, más de 80 sistemas informáticos y 170
cuentas corrientes.
Cerca de 90 personas salieron por este concepto o por sobredotación,
ya que "no se justifica tantos funcionarios haciendo la misma tarea".
Desde la Andime, responden que "es cierto que los ministros o
subsecretarios tenían 5 o 6 asesores de diverso tipo. Ahora no sabemos
si finalmente se la van a poder con tanta pega...".
Otros 70 empleados fueron despedidos por "desempeño insuficiente".
Según la información entregada por Andime, gran parte de los
despedidos tiene la calificación máxima en una escala de 0 a 100. El
subsecretario retruca: "Aquí no sólo los despedidos tiene nota máxima,
todo el ministerio tiene nota máxima".
Y denuncia: "El año pasado 3.500 personas del ministerio se evaluaron
(técnicos, administrativos y profesionales) y la nota promedio fue de
un 99,8. Es decir, ¡todos tienen excelencia! y en ninguna institución
en que opere en forma efectiva un sistema de calificación, todos
logran excelencia. Eso me habla de que esta calificación no sirve".
-¿Y cómo determinó usted, entonces, el mal o buen desempeño?
-Con las jefaturas, con los desempeños exhibidos, con los trabajos
anteriores de los funcionarios, con la forma de hacer el trabajo que
les corresponde. Los despidos ya se acabaron.
--
--
Gregory Elacqua
--
Sub-director
Centro de Políticas Comparadas de Educación
Universidad Diego Portales
56-2-676-8535
56-09-6-206-5993
www.cpce.cl
Gregory
http://www.cpce.cl/educar/
----------------
La Segunda
10 de junio de 2010
El SIMCE una vez más
Alejandra Mizala
Centro de Economía Aplicada
Ingeniería Industrial
Universidad de Chile
Cada vez que se conocen los resultados de las pruebas SIMCE se plantean una serie de ideas acerca de lo que hay que hacer en educación. Esta vez incluso ha surgido la propuesta de establecer un bono educacional (voucher) que sería entregado a cada familia en situación de pobreza para que los padres elijan el colegio donde enviar a sus hijos. ¿No es eso lo que existe para todas las familias del país desde el año 1981? Creo que ya hemos aprendido que los mecanismos de mercado establecidos en la reforma de los años 80's son insuficientes, por sí solos, para garantizar la calidad de la educación. Por lo tanto, es muy poco probable que entregar un voucher físicamente a los padres altere estos resultados.
Para que un sistema de subsidio a la demanda con provisión privada de educación, como el que tenemos en el país funcione adecuadamente, no basta con crear un cuasi mercado, sino que es necesario establecer una institucionalidad, normas, regulaciones e incentivos que aseguren una educación de calidad. También es necesario contar con un cuerpo docente bien formado, y fortalecer la educación pública de manera que ésta establezca un alto estándar de calidad, que promueva la excelencia en el conjunto del sistema educativo. Sin embargo, estas condiciones son necesarias, pero no suficientes; es fundamental mejorar las prácticas al interior de las escuelas.
Desde hace tiempo conocemos las prácticas que logran mejorar los aprendizajes, aún en condiciones de vulnerabilidad. Los estudios nacionales e internacionales muestran que los componentes claves en todos los casos exitosos son: existencia de líderes reconocidos al interior del colegio; altas expectativas respecto de docentes y alumnos; cultura de evaluación orientada a mejorar el desempeño docente, donde la evaluación retroalimenta la enseñanza; gestión escolar centrada en el aprendizaje; proyecto educativo explícito y compartido por todos, donde los objetivos se traducen en metas concretas y realistas; capacidad de manejo y respuestas concretas frente a la heterogeneidad de los alumnos; reglas disciplinarias claras y compartidas; alianza escuela-familia y buen manejo de recursos humanos.
Se podría argumentar que muchos de estos componentes son obvios y que han estado presentes en algunas políticas ya implementadas que no han tenido resultados. No obstante, lo que diferencia a las escuelas con buenos resultados del resto es la persistencia con la que han aplicado estas políticas, y el que las hayan desarrollado construyendo capacidades en el mismo establecimiento escolar, en vez de partir de una prescripción externa detallada de lo que deben hacer.
¿Qué necesitamos para avanzar en este sentido? Directores bien seleccionados, capacitados y con facultad para dirigir sus escuelas. Profesores bien formados, motivados y adecuadamente remunerados. Padres informados y comprometidos que fiscalicen el desempeño de los colegios.
Es importante hacer notar que para esto último hay que entregar información a los padres acerca del valor agregado por el establecimiento escolar, esto es, una vez que se controla por las características de la población que atienden. En Chile entregar datos brutos del SIMCE, como los actuales mapas implementados por el Ministerio de Educación, es equivalente a dar información acerca de la educación de los padres o el ingreso del hogar. Con esa información los padres elegirán el nivel socioeconómico de los colegios y no su calidad educativa, de paso estigmatizando a los establecimientos vulnerables. Lo que se requiere es que las pruebas SIMCE permitan calcular la evolución del desempeño individual de un alumno a través del tiempo, y así medir el valor agregado del colegio.
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La Tercera
6 de junio de 2010
Carta al director
Señor director:
Una vez más los resultados del Simce nos angustian respecto del futuro
de nuestros hijos y nietos. Lo peor es que las explicaciones de los
expertos están lejos de brindarnos tranquilidad, suscitando al menos
dos reflexiones.
La primera es la constatación de que los alumnos de cuarto básico,
tanto en Lenguaje como en Matemáticas, muestran niveles más altos de
logro que los de octavo año. Esto es una luz de esperanza: los alumnos
más nuevos en el sistema están efectivamente aprovechando los cambios
pedagógicos. Pero, a la vez, esto se opaca al evidenciar que para
quienes llevan más tiempo, tales cambios no logran sacarlos del
marasmo del bajo rendimiento.
La segunda reflexión es comprobar que, como ha sido el patrón desde
que el Simce existe, se sigue comparando escuelas en base a puntajes
de rendimiento, fuertemente afectados por el nivel socioeconómico de
sus estudiantes. Esta es una comparación absolutamente injusta.
Hace más de 20 años existe en el mundo el método de valor agregado,
que permite remover estadísticamente del rendimiento la condición
económica de los estudiantes, permi-tiendo ver qué escuelas son
capaces de hacer aprender a sus alumnos, más allá de su origen social.
Frente al debate y las respuestas a los malos resultados, es legítimo
preguntarse: ¿Por qué seguimos tratando de medir longitud con un
termómetro?
J. Enrique Froemel A.
Vicerrector Académico
Universidad Autónoma de Chile
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La Tercera
7 de junio de 2010
Simce 2009: ¿Sólo malas noticias?
por José Weinstein, Gerente Area de Educación de la Fundación Chile y ex ministro de Educación /Gonzalo Muñoz, Jefe de estudios Area de Educación Fundación Chile
Los resultados del Simce de cuarto y octavo básico confirman, en lo grueso, lo que ya sabemos: nuestra educación necesita cambios para mejorar la calidad de los aprendizajes y, sobre todo, su distribución social (equidad).
Sin embargo, la noticia positiva no ha estado presente en los medios. Por primera vez, desde que existen mediciones estrictamente comparables, hay una mejora significativa en el desempeño promedio de matemáticas en cuarto básico. Y aún más importante, este avance se explica, sobre todo, por los mejores resultados en los niveles socioeconómicos más bajos. Algo muy similar ocurre con los resultados de comprensión del medio natural de cuarto básico, que también muestran un progreso inédito. En lenguaje, se mantiene el avance importante ya logrado en el Simce 2008, en que se rompió el estancamiento de casi una década.
Estos olvidados avances son aun más meritorios si se considera el paro docente que afectó a los establecimientos municipales el 2009. Un mes menos de clases en la gran mayoría de las escuelas públicas en Chile y los resultados se mantienen o mejoran en este importante segmento, que atiende a los niños y niñas más vulnerables.
¿Por qué estas mejoras en el Simce de cuarto básico? La evidencia que entrega esta medición hace pensar que los sostenidos esfuerzos por mejorar las condiciones y apoyos para las escuelas más vulnerables del país están dando sus primeros frutos. Estos apoyos, entre los que destaca la recién implementada ley de Subvención Escolar Preferencial (SEP), han estado focalizados justamente en el primer ciclo básico y en los subsectores de lenguaje y matemáticas.
Hay que recordar que la SEP ha obligado a todas las escuelas participantes a fijarse metas de avance en materia de logros educativos y a confeccionar planes de mejora para alcanzarlos. Esta subvención ha significado presión focalizada, pero también apoyo, inyectando anualmente cerca de US$ 350 millones a escuelas y sostenedores que trabajan en pobreza. Esta es la energía nueva que está produciendo cambios, aun cuando sean lentos, en el sistema.
Es previsible que en el primer ciclo básico sigan produciéndose cambios si la política de presión y apoyo de la SEP se mantiene, y por cierto ellos pueden acelerarse si se mejora su implementación. Si se quiere cambiar la tendencia respecto de los magros resultados existentes en el segundo ciclo básico (quinto a octavo), se debe extender esta acción con rapidez hacia estos niveles: hoy el subsidio recién está llegando a sexto básico y con valores muy inferiores a los del primer ciclo. ¿Por qué no avanzar hasta octavo y con valores equivalentes?
A ello debiera agregarse un esfuerzo de peso por sumar docentes especialistas entre séptimo y octavo básico en las escuelas subvencionadas, medida contenida en la nueva Ley General de Educación, pero que recién será obligatoria en 2017.
El Simce 2009 no puede llevar al conformismo, pero tampoco implicar solo crítica y desaliento. El alza mostrada debiera alentar a autoridades, sostenedores, docentes y directivos a perseverar en la línea de mejorar las capacidades que el sistema escolar tiene para responder a la demanda ciudadana por calidad para todos.
Reconocer los logros obtenidos en matemáticas y ciencias en cuarto básico no es sólo un deber de justicia por lo realizado en muchas escuelas, sino también un llamado a la esperanza de que las transformaciones son posibles cuando tienen foco definido y van acompañadas de suficientes recursos. En adelante, si aspiramos ver progresos en octavo, es hora de apurar el tranco en el segundo ciclo básico.
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La Segunda
10 de junio de 2010
Subsecretario de Educación denuncia que casi todos los funcionarios
del ministerio estaban calificados con nota máxima
Jueves 10 de Junio de 2010
Fuente :Por Jéssica Henríquez D., La Segunda
En una escala de 1 al 100, el promedio entre 3.500 empleados fue 99,8.
En los últimos 19 años la cantidad de trabajadores en el ministerio
subió en 54%, casi todos a contrata o a honorarios. Subsecretario
pidió que le arreglen el computador. Siete funcionarios, en siete
oportunidades, lo revisaron... Aún falla.
"Hace 3 meses, desde que asumí como subsecretario, que mi computador
en el ministerio tiene problemas de configuración del correo
electrónico. Pedí al área de informática que viniera un técnico a
arreglarlo... ya han venido 7 personas distintas y sigue igual. Eso
habla que esa unidad no está funcionando bien".
Con esas palabras, el subsecretario de Educación, Fernando Rojas,
ejemplifica los problemas de ineficiencia en esa cartera que aseguran
haber encontrado cuando asumió el nuevo gobierno y que, en parte,
justifican los despidos de casi 500 funcionarios del Mineduc a lo
largo del país... un tercio de los cuales serán reemplazados "por
personas más competentes".
Las cifras oficiales hablan de 466 personas desvinculadas, pero la
Andime (Asociación de Funcionarios) asegura que hasta ahora son más de
500. En cualquiera de los casos no representan más de un 10% de la
dotación total del ministerio y todos eran funcionarios a honorarios
(45%) o contrata (55%).
Con cuadros en mano, desde la nueva administración explican que en
1990 el personal en esa cartera era de 2.820 funcionarios de planta,
367 a contrata y ninguno a honorarios. En el 2009 el mismo cuadro
habla de 1.068 funcionarios de planta, 2.799 a contrata y 1.033 a
honorarios. Es decir, en los últimos 19 años la cantidad de
funcionarios del Mineduc subió en 54%.
Todo, alegan, mientras la matrícula de los alumnos en colegios
municipales bajó 15% en igual período (de un millón 717 mil alumnos a
1 millón 460 mil escolares).
Los más afectados
La mayor parte de los despedidos son profesionales (al menos 227) y
los menos, administrativos o técnicos. En promedio, ganaban $1 millón
220 mil mensuales y tenían 8,5 años de antigüedad en el ministerio.
La región más afectada fue la Metropolitana, ya que allí se concentra
el nivel central del ministerio (corazón administrativo de la cartera)
y entre las unidades con más despedidos destacan Chilecalifica, la
División de Educación General, supervisores de colegio, la Unidad de
Currículum y el Cepip (encargado de temas pedagógicos).
Al revisar las desvinculaciones se detecta que más de 80 corresponden
a renuncias. Las menos fueron renuncias espontáneas; es decir, gente
que apenas hubo cambio de gobierno informó que se iba porque no estaba
dispuesta a trabajar con las nuevas autoridades.
Otro grupo mayor presentó su renuncia previendo que podrían ser
despedidos y un tercer grupo, asegura la Andime, corresponde a quienes
ante la notificación de despido solicitaron presentar su renuncia
"para salir con lo papeles limpios y sin cuestionamientos de cuoteo
político".
Supervisiones dos veces al año
Una de las razones que explican la gran cantidad de despidos, dicen en
el ministerio, es la existencia de programas mal evaluados por la
Dirección de Presupuesto en los gobiernos anteriores y que se
reformularán por completo o simplemente desaparecerán.
El 2007, por ejemplo, se recomendó "rediseñar en forma sustantiva" los
programas de Inspección de Colegios Subvencionados (que fiscaliza los
recursos económicos que se les entrega), de Supervisión de estos
establecimientos (que entrega apoyo técnico pedagógico a las escuelas)
y "reubicar" el programa Chile-Califica.
Precisamente allí se concentran casi 200 despidos.
Una de las grandes críticas a esta medida es que el ministerio se
quedará sin inspectores ni supervisores para fiscalizar. Ante ello,
desde el ministerio explican que de los 233 inspectores que existían,
se despidieron 12... mientras que de los 600 supervisores, salieron
68. "En ambos casos se llamará a concurso para fortalecer estas áreas
y cambiarles el perfil, porque no hay indicadores de gestión ni metas
concretas... Nos encontramos que los colegios son supervisados apenas
una o dos veces al año", explica el subsecretario.
Los funcionarios alegan que no hubo criterio para ello y aseguran: "En
la Provincial Oriente había 3 supervisores de Educación Media para 450
liceos. Despidieron a dos, y el que quedó jubila en diciembre". Y
agregan que "desmantelaron la Fiscalía de Subvenciones que se creó
recién el año pasado tras el escándalo de subvenciones. Eran 11
profesionales que entraron por concurso público y quedó uno".
170 cuentas corrientes
Otros de los grandes argumentos de la nueva administración para
realizar los despidos es la "duplicidad de funciones".
Sólo a nivel central (servicios administrativos que no consideran las
seremis) existían 8 departamentos jurídicos con 130 abogados y sólo 18
de ellos está en la División Jurídica del ministerio. También se
contabilizaron 60 periodistas, más de 80 sistemas informáticos y 170
cuentas corrientes.
Cerca de 90 personas salieron por este concepto o por sobredotación,
ya que "no se justifica tantos funcionarios haciendo la misma tarea".
Desde la Andime, responden que "es cierto que los ministros o
subsecretarios tenían 5 o 6 asesores de diverso tipo. Ahora no sabemos
si finalmente se la van a poder con tanta pega...".
Otros 70 empleados fueron despedidos por "desempeño insuficiente".
Según la información entregada por Andime, gran parte de los
despedidos tiene la calificación máxima en una escala de 0 a 100. El
subsecretario retruca: "Aquí no sólo los despedidos tiene nota máxima,
todo el ministerio tiene nota máxima".
Y denuncia: "El año pasado 3.500 personas del ministerio se evaluaron
(técnicos, administrativos y profesionales) y la nota promedio fue de
un 99,8. Es decir, ¡todos tienen excelencia! y en ninguna institución
en que opere en forma efectiva un sistema de calificación, todos
logran excelencia. Eso me habla de que esta calificación no sirve".
-¿Y cómo determinó usted, entonces, el mal o buen desempeño?
-Con las jefaturas, con los desempeños exhibidos, con los trabajos
anteriores de los funcionarios, con la forma de hacer el trabajo que
les corresponde. Los despidos ya se acabaron.
--
--
Gregory Elacqua
--
Sub-director
Centro de Políticas Comparadas de Educación
Universidad Diego Portales
56-2-676-8535
56-09-6-206-5993
www.cpce.cl

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