Autor: José Joaquín Brunner
Hace una década sugerí que “la educación latinoamericana enfrenta dos desafíos de enorme magnitud. Por un lado, debe cumplir las ‘asignaturas pendientes’ del siglo XX, tales como universalizar la cobertura preescolar, básica y media; incorporar las poblaciones indígenas al sistema escolar; mejorar la calidad y resultados de la enseñanza de las competencias básicas, particularmente entre los
sectores más pobres de la población infantil, juvenil y adulta; modernizar la educación técnica de nivel medio y superior; masificar la enseñanza de nivel terciario” . Al mismo tiempo, por otra lado, debía “dar el salto hacia el siglo XXI y emprender las ‘nuevas tareas’ de las cuales dependen el crecimiento económico, la equidad social y la integración cultural, adaptando para ello sus estructuras,
procesos y resultados y las políticas educacionales, a las transformaciones que— por efecto de la globalización—experimentan los contextos de información, conocimiento, laboral, tecnológico y de significados culturales en que se desenvuelven los procesos de enseñanza y aprendizaje” (Brunner, 2000:82) .
En este texto nos proponemos profundizar sobre las dos agendas y sus desafíos, con el fin de aportar elementos de interpretación y evaluación de la trayectoria y estado actual de la educación en la región, por un parte y, por la otra, de contribuir al debate sobre las reformas necesarias de cara al futuro.
