Este viernes 28 de mayo se realizó en la Universidad Diego Portales el segundo taller académico del Programa Anillo SOC-01 de Investigación en Ciencias Sociales, en el cual se contó con la presencia de Felipe Lozano, MBA en Finanzas en la National Taiwan University (NTU) y analista de investigación de Lumni Chile. Lumni es una empresa que busca ampliar el acceso a la educación superior a través de la recaudación y administración de Fondos de Inversión en Capital Humano. Estos fondos se destinan a jóvenes talentosos y con dificultad de financiamiento, para que puedan acceder a (o continuar con) estudios de educación superior. En el taller, organizado por el CPCE, Felipe Lozano presenta “
Alternativas para Financiar la Educación Superior: Contratos de Capital Humano en Chile (2.67 MB)”, una investigación sobre la viabilidad de los Contratos de Capital Humano (CCH) en el mercado chileno del financiamiento de la educación superior. La presentación está basada en un estudio similar realizado por Lozano en Colombia en el marco de su investigación de magíster.
Según plantea Lozano, en Chile, al igual que en otros países en vías de desarrollo, se pierde capital humano porque individuos que disponen de las capacidades académicas pero no de los medios económicos, terminan prematuramente sus estudios sin aprovechar su potencial. Esto no sólo significa una pérdida para los individuos que renuncian a importantes oportunidades profesionales, sino también para las sociedades, que desaprovechan la posibilidad de aumentar su productividad y bienestar derivados de la inversión en educación. Los gobiernos de estos países carecen de los recursos suficientes para cumplir con la demanda de la educación superior (en becas, créditos estudiantiles, etc.), por lo que se vuelve necesario recurrir al sector privado para conseguir el financiamiento necesario y dar a cada individuo la posibilidad de estudiar en la educación superior. En respuesta a estos desafíos, se han creado diferentes alternativas de inversión y financiamiento a largo plazo, particularmente en la forma de Contratos de Capital Humano (CCH). Los CCH se caracterizan por usar los futuros ingresos del estudiante como garantía y fuente de recursos para cubrir la inversión realizada. Así, por medio de los CCH se transfieren fondos de inversionistas privados a estudiantes de escasos recursos, quienes a cambio, pagan con un porcentaje fijo de sus futuros ingresos por un periodo de tiempo determinado.
Los CCH se basan en el ideario de Friedman (1955) quien propuso como principio de equidad invertir en estudiantes talentosos (capital humano) y así incrementar su potencial de generar ingresos. Sin embargo, en la idea original de Friedman la relación era entre un inversionista y un individuo, mientras que en la nueva versión de los CCH la relación puede ser entre un grupo de inversionistas y un gran grupo de estudiantes. Esto implica un menor riesgo para el inversionista por lo que puede ofrecer los créditos en base de mejores condiciones (menos intereses) para los estudiantes. Los CCH tienen varias ventajas en comparación con otras formas de financiamiento particular, por ejemplo, los créditos bancarios. Algunas de estas ventajas son: los CCH no requieren de aval ya que los ingresos futuros del estudiante sirven como garantía; los estudiantes corren menos riesgo porque se traspasa el riesgo de desempleo y otras situaciones que impiden la devolución del dinero al inversionista; y por último, los estudiantes reciben “coaching” en su carrera académica y profesional. Además, cuando la inversión es suficientemente rentable y no existen mayores riesgos, es decir, cuando hay una alta probabilidad que el estudiante termine sus estudios a tiempo y encuentre rápidamente un empleo bien remunerado, el porcentaje de los ingresos que el estudiante tiene que pagar en intereses no supera el 10%.
Tal como muestra Lozano en su presentación, en Chile hay varias carreras adecuadas para ser financiadas por medio de Contratos de Capital Humano, por ejemplo Ingeniería Civil, Geología, Medicina y Derecho. Los individuos que obtienen un título en una de estas disciplinas, generalmente generan tantos ingresos que pueden cumplir sin problemas con la devolución de los fondos dentro del plazo de cinco años. Sin embargo, en el caso de los estudiantes que realizan una formación en Enfermería, Teatro, o Educación Básica (disciplinas con mayor tasa de desempleo y sueldos más bajos según estudios como Futuro Laboral), los CCH no siempre son la mejor opción, dado que el mayor grado de riesgo de la inversión hace que los intereses sean más altos y consuman una proporción demasiado grande de los ingresos de los graduados.
No obstante esta limitación, Lozano concluye que los CCH son un importante instrumento para aumentar el acceso y mejorar las tasas de retención en la educación superior en Chile, ya que una parte importante de los estudiantes que actualmente no entran en la universidad o desertan lo hace por razones económicas.
