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Taller Académico Anillo SOC-01 Nº9

Una nueva sesión del taller académico del Programa Anillo SOC-01 de Investigación en Ciencias Sociales tuvo lugar el viernes 20 de agosto en la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales. En esta ocasión, Javier González, Ingeniero Comercial y Magíster en Economía de la Universidad Católica, nos presentó los detalles de la investigación “icon Aporte Fiscal Indirecto: Una Propuesta Modernizadora (407.89 kB)” la que realizó en cooperación con Lorena Flores, Jorge Rodríguez y Daniela Sugg. El estudio propone una reforma del AFI para convertirlo en un instrumento más efectivo y justo en términos de la competencia entre los diferentes tipos de instituciones de educación superior (universidades e institutos profesionales versus centros de formación técnica) y las características socioeconómicas de los estudiantes causantes de AFI.

El Aporte Fiscal Indirecto fue creado en 1981 con el objetivo de aumentar la competencia entre las instituciones de educación superior por captar a los mejores alumnos y así, promover la calidad de la educación. Sin embargo, hoy en día el AFI no genera un incentivo lo suficientemente poderoso, ya que ha perdido mucha importancia, y actualmente sólo representa el 11% del total de aporte fiscal para las instituciones. Además, el AFI tiene algunas características que no concuerdan con las políticas públicas para fomentar la calidad y la equidad en el sistema de educación superior.

Por lo tanto, para hacerlo más efectivo, los autores proponen que se debe aumentar el peso relativo del AFI a un 25% de los recursos fiscales para las instituciones ES y asegurar una cobertura de al menos un 20% de los matriculados del año anterior. Segundo, se debe someter al AFI a un rediseño que incluya los siguientes elementos:

  1. Respecto a la distribución del AFI, cambiar el puntaje de la PSU por un predictor más adecuado del rendimiento académico futuro de los estudiantes. González propone usar un algoritmo que en el caso de los estudiantes que se matriculan en universidades o institutos profesionales pondere en 40% el puntaje promedio de la PSU, en 30% el promedio de notas de enseñanza media y en 30% el ranking de egreso de enseñanza media dentro de cada establecimiento.
  2. Para aquellos que se matriculen en centros de formación técnica, se propone establecer un AFI aparte. La distribución de este AFI se calcula sólo en base del promedio de notas de enseñanza media (50%) y el ranking de egreso de enseñanza media dentro de cada establecimiento (50%) dado que la EMTP no prepara a los alumnos para rendir la PSU.
  3. En vez de entregar el AFI por estudiante en una sola cuota para el primer año de matricula, establecer un esquema de pagos en diferentes cuotas a lo largo de la trayectoria del estudiante. La última cuota se entrega cuando haya una finalización oportuna de los estudios. De este modo se incentiva a las instituciones a tomar medidas para aumentar la retención y titulación oportuna de sus alumnos.
  4. Cambiar el sistema de tramos por puntaje de la PSU por un ajuste del monto de AFI  según el capital socioeconómico del estudiante. Se sugiere establecer tres tramos de ingreso en el cual los alumnos de menor nivel socioeconómico tienen una ponderación de 6, los de nivel medio una ponderación de 3 y los de nivel alto una ponderación de 1. Este nuevo esquema de pago corrige el sesgo negativo que actualmente existe contra los alumnos de menor nivel socioeconómico.
  5. Vincular el AFI a la acreditación para garantizar la calidad educativa de las instituciones ES que son beneficiadas por el AFI.

González sostiene que con estas modificaciones se aumentaría considerablemente la efectividad del AFI como instrumento para fomentar la calidad en el sistema de educación superior.

En la ronda de discusión que sigue a la presentación, los académicos presentes en el taller muestran su aprobación de estas propuestas de reforma para el AFI. No obstante, se cuestiona si el AFI es realmente el instrumento adecuado para mejorar la calidad y la retención en la educación superior. Se sugiere que en vez de concentrarnos en el mejoramiento del AFI, nos dediquemos a la pregunta si queremos mantenerlo como incentivo e instrumento de financiamiento para las instituciones ES, porque existen múltiples otros instrumentos en el mundo que posiblemente son más eficientes. En este sentido sería bueno analizar primero el efecto real del AFI antes de hablar de una reforma de este mismo.