Este viernes 10 de julio tuvo lugar en la Universidad Diego Portales, el tercer taller académico del proyecto Anillos SOC01 de Investigación en Ciencias Sociales, dedicado específicamente a las Políticas Públicas de Educación Superior. En esta ocasión, quien expuso su trabajo fue el investigador Enrique Fernández, Director de Aprendizaje Institucional de la Universidad Alberto Hurtado e Investigador Asociado del Programa Anillos.
El artículo titulado “Cambio de Paradigmas en la Gestión de Instituciones de Educación Superior” busca dar cuenta de la situación actual de las universidades en relación a sus mecanismos de administración, y más específicamente a la utilización de modelos de gestión. Fernández plantea que el momento histórico en que nos encontramos presenta ciertos elementos contextuales que implican nuevas exigencias para las universidades por parte de la sociedad; fundamentalmente, emergen demandas tanto por inserción social, como por una mayor racionalización interna.
De esta manera, señala el profesor Fernández, existen dificultades a la implementación de modelos de gestión en las instituciones de educación superior que es necesario enfrentar; en primer lugar, los conceptos fundacionales de la idea de Universidad –autonomía y comunidad- han originado prácticas que podrían limitar la gestión, como por ejemplo la lógica de distribución de la autoridad entre estamentos, la elección interna de los cargos, o la existencia de una estructura única encargada del gobierno y de la gestión. Estos aspectos pueden resultar problemáticos, ya que habría una tendencia a que imperen los intereses del cuerpo académico, a que la toma de decisiones ocurra de forma lenta, y a que en las universidades haya cierta impermeabilidad a los estímulos del entorno. Por otra parte, desde el punto de vista de la profesión académica, está el hecho de que los gremios cuentan con importantes niveles de autonomía, y que los mecanismos de control a los que se someten sean muchas veces colegiados; por ello, la evaluación de los académicos se inscribe fuera de la organización, principalmente en sus pares y los criterios que ellos definen. A esto se agrega lo complejo que resulta evaluar los productos tanto científicos como de la docencia, así como el éxito o fracaso de los mismos. Finalmente, es necesario tener en consideración las orientaciones normativas que subyacen a la acción de académicos y administrativos, ya que éstos operan racionalmente en pos del prestigio, dando curso a estrategias orientadas a conseguir dicho objetivo.
El artículo de Fernández, que recopila información de publicaciones de 1980 a 2008 sobre educación superior en general, y de gestión de la educación superior en específico, concluye señalando algunas de las preguntas que es necesario responder para implementar mejoras en los modelos de gestión de las universidades, proponiendo fundamentalmente la necesidad de integrar las nuevas exigencias sociales y los intereses de desarrollo de las instituciones de educación superior, sin producir deterioros en la profesión académica, tanto en sus dimensiones laborales como en sus valores centrales. Asimismo, sería necesario generar instancias de diálogo e intercambio entre académicos y gestores, sectores que perseguirían los mismos objetivos, pero desde posiciones diferentes.