Talleres Académicos

El Programa Anillo en Ciencias Sociales (SOC-01) en Investigación de Políticas de Educación Superior organiza periódicamente sus Talleres Académicos, donde los investigadores del Programa presentan los avances y resultados de sus investigaciones frente a una audiencia compuesta por académicos, policymakers, estudiantes, y representantes del mundo de la investigación educacional. Extraordinariamente, se invita a destacados investigadores externos al Programa Anillo SOC-01 a exponer sus artículos.

El objetivo de estos encuentros es promover la difusión del trabajo de los expositores, a la vez que se establece un diálogo entre la academia y las instituciones vinculadas a la Educación Superior.

El cupo para el público general es LIMITADO. Si quiere asistir, por favor escriba a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it preguntando por disponibilidad de cupos. 

Taller Académico Anillo SOC-01 Nº11

El jueves 7 de octubre tuvo lugar en la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales un nuevo taller académico del Programa Anillo SOC-01 de Investigación en Ciencias Sociales. En esta ocasión, Carlos Mujica Rojas, PhD en Ciencias Naturales de la Universidad de Stuttgart, Alemania, y académico de la Universidad Católica del Norte, presentó el Proyecto MECESUP UCN 0701 “icon ¿Necesita Chile un marco de cualificaciones? (1.03 MB)”. El proyecto tiene como objetivo diseñar un Marco de Cualificaciones (MC) y difundirlo entre los actores claves del sistema de educación superior chileno. El MC es un instrumento que sirve para mejorar la transparencia, eficiencia y “comparabilidad” de los programas de educación terciaria, ya que define y estructura los diferentes niveles educativos y establece los resultados de aprendizaje mínimos vinculados a cada nivel. Asimismo, establece las condiciones de graduación o de progresión de un nivel al superior, permitiendo así la clasificación de las cualificaciones existentes y nuevas según sus respectivos perfiles de egreso o titulación.

Mujica argumenta que en el caso de Chile, la creación de un marco de cualificaciones sería de gran utilidad para los distintos usuarios del sistema de educación superior (estudiantes, empleadores, instituciones), ya que actualmente existe muy poca transparencia y coherencia entre los diversos programas de educación terciaria. Como consecuencia, los estudiantes deben elegir entre una gran variedad de programas y especializaciones de los cuales a menudo no saben en qué consisten sus currículos y perfiles de egreso. Además, dado que no hay normas sobre los resultados de aprendizaje o un sistema de créditos transferibles (SCT) universalmente reconocido (el SCT que actualmente existe es sólo adoptado y reconocido por las universidades del CRUCH), los estudiantes experimentan problemas cuando quieren cambiar de carrera o avanzar a otros niveles o modalidades de formación. Respecto a la relación con la industria, se destaca la baja relevancia de los programas educacionales para el mercado laboral. Se observa, además, que por la gran variedad de nombres y títulos y la falta de transparencia, los empleadores tienen dificultad de comprender las características de los diversos programas, y por lo tanto, de evaluar las habilidades de los egresados.

Para promover la coherencia entre los programas, mejorar la transparencia y la legibilidad de títulos, y fomentar la articulación con el mundo del trabajo, se requiere un marco de cualificaciones que complementa al actual marco regulatorio, el cual es poco específico en sus definiciones y no aborda la totalidad de programas ofrecidos (por ejemplo no incluye a los diplomados o programas de posgrado que no cumplen con los criterios de magíster). Afortunadamente, como Mujica indica, hay condiciones favorables para avanzar en el diseño de un MC, estas son: la instalación del Sistema Nacional de Acreditación y del Sistema de Información de la Educación Superior; las reformas curriculares orientadas al desarrollo de competencias; y la creación e implementación de un Sistema de Créditos Transferibles por las universidades del CRUCH.          

Taller Académico Anillo SOC-01 Nº10

El jueves 9 de septiembre se realizó en la Facultad de Educación de la UDP un nuevo taller académico del Programa Anillo SOC-01 de Investigación en Ciencias Sociales. Esta vez contó con la presencia de Francisco Meneses, Ingeniero Comercial de la Universidad Católica, quien actualmente trabaja en el Ministerio de Educación, y de Christian Blanco, licenciado en Sociología y Filosofía de la Universidad de Chile, quienes presentaron su investigación “Matrícula universitaria y ayuda financiera en Chile” que analiza el impacto de la ayuda financiera en las tasas de matrícula en la educación terciaria.

La presentación de Meneses y Blanco parte planteando que en Chile hay poca información sobre el impacto de los beneficios para estudiantes, a pesar de que las becas y créditos estudiantiles son consideradas una herramienta fundamental para el fomento de la educación superior. Para construir un modelo de investigación, se revisa la literatura internacional sobre el tema. Comparando los resultados de diferentes análisis internacionales, resulta que el impacto de la ayuda financiera en la probabilidad de matrícula en la educación superior varía bastante - según el estudio, de 1,5% a 10%. Esto se explicaría por los diferentes tamaños de muestra y métodos de análisis que se usan. Para la investigación en Chile, Meneses y Blanco analizan el impacto de la ayuda financiera por medio de una regresión lineal múltiple. En la ecuación de regresión se incluyen variables como el puntaje en la PSU, el puntaje en SIMCE, el promedio de notas de la enseñanza media, y el ingreso familiar, para controlar por factores que también influyen en la probabilidad de que un estudiante se matricula en la educación superior. El análisis se realiza en dos etapas. Primero, se calcula la probabilidad de cada estudiante de ser preseleccionado por una beca o crédito, en base de las variables arriba mencionadas. Luego, en la segunda etapa, se incluye esta probabilidad de obtener ayuda financiera como una nueva variable en la ecuación de regresión. Los resultados del primer análisis muestran que siendo preseleccionado por ayuda financiera aumenta en 19% la probabilidad de matrícula en la universidad. Cuando se sigue el modelo de dos etapas y se incluye la variable probabilidad de obtener ayuda financiera, el impacto es aún más grande: 33%.

Asimismo, se analiza con un modelo de dos etapas el impacto de becas y créditos en las tasas de matrícula en los Centros de Formación Técnica (CFT). Igual que en el caso de las universidades la ayuda financiera influye considerablemente en la matrícula. Sin embargo, esta influencia sólo es positiva cuando se trata de becas/créditos que son exclusivamente para la enseñanza vocacional o técnica (como es la Beca Nuevo Milenio). Cuando la ayuda financiera también aplica a la enseñanza universitaria, el impacto es negativo para los CFT, o sea, causa que más estudiantes, en vez de matricularse en un CFT, se matriculen en una universidad. En este caso, el impacto es aún más grande: -34% cuando se trata de un beneficio universitario versus 22% cuando la beca o el crédito es específicamente para la enseñanza vocacional o técnica.

Meneses y Blanco concluyen que el impacto de la ayuda financiera en la probabilidad de matrícula en la educación terciaria es positivo y notablemente grande en Chile. Esto se puede explicar por la efectividad de los beneficios que se entregan, ya que, en promedio, cubren el 85% de los aranceles universitarios. Esta es una conclusión positiva, porque significa que las políticas públicas en esta área son efectivas (recordemos que los beneficios estudiantiles forman un elemento clave en las políticas públicas en educación superior). No obstante, los académicos presentes en el taller indican en la ronda de discusión que sigue a la presentación, que todavía falta incluir más variables de control en el análisis ya que el tema de la matrícula es complejo y tiene muchos matices que no son considerados en la metodología escogida. Por lo tanto, aconsejan ampliar la investigación con nuevos elementos, por ejemplo, incluir en el análisis el Crédito con Aval del Estado (no incorporado aquí porque no se entrega en la fase de preselección de los estudiantes) y las becas y créditos que se suman a otros beneficios.

Descargar presentaciones:

icon Matrícula universitaria y ayuda financiera en Chile (714.37 kB)

icon Educación superior y ayuda financiera en Chile (340.93 kB)

Taller Académico Anillo SOC-01 Nº9

Una nueva sesión del taller académico del Programa Anillo SOC-01 de Investigación en Ciencias Sociales tuvo lugar el viernes 20 de agosto en la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales. En esta ocasión, Javier González, Ingeniero Comercial y Magíster en Economía de la Universidad Católica, nos presentó los detalles de la investigación “icon Aporte Fiscal Indirecto: Una Propuesta Modernizadora (407.89 kB)” la que realizó en cooperación con Lorena Flores, Jorge Rodríguez y Daniela Sugg. El estudio propone una reforma del AFI para convertirlo en un instrumento más efectivo y justo en términos de la competencia entre los diferentes tipos de instituciones de educación superior (universidades e institutos profesionales versus centros de formación técnica) y las características socioeconómicas de los estudiantes causantes de AFI.

El Aporte Fiscal Indirecto fue creado en 1981 con el objetivo de aumentar la competencia entre las instituciones de educación superior por captar a los mejores alumnos y así, promover la calidad de la educación. Sin embargo, hoy en día el AFI no genera un incentivo lo suficientemente poderoso, ya que ha perdido mucha importancia, y actualmente sólo representa el 11% del total de aporte fiscal para las instituciones. Además, el AFI tiene algunas características que no concuerdan con las políticas públicas para fomentar la calidad y la equidad en el sistema de educación superior.

Por lo tanto, para hacerlo más efectivo, los autores proponen que se debe aumentar el peso relativo del AFI a un 25% de los recursos fiscales para las instituciones ES y asegurar una cobertura de al menos un 20% de los matriculados del año anterior. Segundo, se debe someter al AFI a un rediseño que incluya los siguientes elementos:

  1. Respecto a la distribución del AFI, cambiar el puntaje de la PSU por un predictor más adecuado del rendimiento académico futuro de los estudiantes. González propone usar un algoritmo que en el caso de los estudiantes que se matriculan en universidades o institutos profesionales pondere en 40% el puntaje promedio de la PSU, en 30% el promedio de notas de enseñanza media y en 30% el ranking de egreso de enseñanza media dentro de cada establecimiento.
  2. Para aquellos que se matriculen en centros de formación técnica, se propone establecer un AFI aparte. La distribución de este AFI se calcula sólo en base del promedio de notas de enseñanza media (50%) y el ranking de egreso de enseñanza media dentro de cada establecimiento (50%) dado que la EMTP no prepara a los alumnos para rendir la PSU.
  3. En vez de entregar el AFI por estudiante en una sola cuota para el primer año de matricula, establecer un esquema de pagos en diferentes cuotas a lo largo de la trayectoria del estudiante. La última cuota se entrega cuando haya una finalización oportuna de los estudios. De este modo se incentiva a las instituciones a tomar medidas para aumentar la retención y titulación oportuna de sus alumnos.
  4. Cambiar el sistema de tramos por puntaje de la PSU por un ajuste del monto de AFI  según el capital socioeconómico del estudiante. Se sugiere establecer tres tramos de ingreso en el cual los alumnos de menor nivel socioeconómico tienen una ponderación de 6, los de nivel medio una ponderación de 3 y los de nivel alto una ponderación de 1. Este nuevo esquema de pago corrige el sesgo negativo que actualmente existe contra los alumnos de menor nivel socioeconómico.
  5. Vincular el AFI a la acreditación para garantizar la calidad educativa de las instituciones ES que son beneficiadas por el AFI.

González sostiene que con estas modificaciones se aumentaría considerablemente la efectividad del AFI como instrumento para fomentar la calidad en el sistema de educación superior.

En la ronda de discusión que sigue a la presentación, los académicos presentes en el taller muestran su aprobación de estas propuestas de reforma para el AFI. No obstante, se cuestiona si el AFI es realmente el instrumento adecuado para mejorar la calidad y la retención en la educación superior. Se sugiere que en vez de concentrarnos en el mejoramiento del AFI, nos dediquemos a la pregunta si queremos mantenerlo como incentivo e instrumento de financiamiento para las instituciones ES, porque existen múltiples otros instrumentos en el mundo que posiblemente son más eficientes. En este sentido sería bueno analizar primero el efecto real del AFI antes de hablar de una reforma de este mismo.

Taller Académico Anillo SOC-01 Nº8

El Jueves 15 de Julio se realizó un nuevo taller académico en el marco del Programa Anillo en Ciencias Sociales (SOC-01). Esta vez contamos con la presencia de Luis Huerta, académico de la Facultad de Ingeniería y ex vicerrector académico de la Universidad de Talca, quién nos presentó su estudio “La actividad de investigación en las universidades chilenas”. En el estudio se comparan la actividad y la producción en investigación de las diferentes universidades del CRUCH, principalmente entre las universidades tradicionales – la Universidad de Chile y la Universidad Católica – y las universidades “emergentes” en investigación, es decir, las universidades como la U. de Talca que hasta ahora han tenido un rendimiento relativamente bajo en I&D pero que aspiran convertirse en una universidad de investigación. Para analizar la actividad y producción en investigación de las universidades, Huerta compara el tiempo y los recursos que se dedica a I&D, así como la cantidad de publicaciones ISI.

Lo que salta a la vista es que hay grandes diferencias entre las universidades respecto al tiempo que dedican sus académicos a la investigación. Mientras que en la U. de Chile los académicos pueden dividir su tiempo a favor de la investigación, los académicos de universidades emergentes deben dedicar más de dos tercios de su tiempo a docencia. En estas universidades se considera la investigación como una más de las tareas de los académicos, o sea, no tiene prioridad, ya que su principal fuente de recursos es la docencia de programas de pregrado. Así se explica que las universidades tradicionales tienen una participación mucho mayor en las publicaciones ISI. Cuando se divide las publicaciones por el número de académicos JCE – lo que da una impresión más fiable de la productividad en investigación ya que las universidades difieren en tamaño – se observa que la participación sigue siendo desigual (aunque con diferencias menos grandes). Además, aunque el “top 3” sigue inalterado (U. de Chile, PUC y U. de Concepción), cambia el orden en que las universidades emergentes participan en las publicaciones ISI, con la U. Santa María y la U. de Talca en el cuarto y quinto lugar respectivamente.

Luis Huerta indica que existen varios prejuicios respecto a la productividad en investigación y el número de empleados no-académicos en las universidades, los cuales el estudio ayuda desmentir. La Universidad de Chile tiene, en comparación con otras universidades CRUCH, una proporción muy alta de personal no-académico por estudiantes de pregrado y lidera en el índice de publicaciones ISI por académico JCE. O sea, en vez de esconder un exceso de dedicación a la gestión (lo que presume el prejuicio), parece que la elevada proporción de empleados no-académicos promueve la productividad en investigación. Esto se podría explicar porque en universidades con una alta proporción de personal no-académico, que se ocupa de temas administrativos, los académicos tienen más tiempo para realizar investigaciones.

El estudio nos permite plantear algunas hipótesis, por ejemplo, que la productividad en investigación de una universidad se relaciona con el tiempo que se dedica a I&D en proporción con el conjunto de dimensiones del quehacer de la institución. Asimismo, se puede plantear que hay una relación entre el tamaño de la universidad, particularmente el número de académicos JCE y el número de estudiantes de pregrado y en total, y la cantidad de publicaciones ISI, aunque entre las universidades de menor producción científica esta relación pierde en significancia.

Finalmente, con respecto a la Universidad de Talca, Luis Huerta indica que para cumplir con su meta en I&D y alcanzar la misma productividad en publicaciones ISI que las universidades tradicionales, la Universidad tendría que cambiar la división del tiempo de los académicos a favor de la investigación. Para hacer posible esta mayor dedicación a actividades de I&D, la U. de Talca tendría que contratar a más académicos JCE adicionales para compensar la rebaja en docencia, lo que implicaría una gran inversión en recursos humanos.